10 diciembre 2019
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El testimonio de una madre salmantina que optó por la adopción: “Los niños adoptados tienen la autoestima muy baja”

Gracias a la ayuda psicológica, el hijo de Ángela ha superado sus problemas de hábitos de estudio y relaciones sociales

11 nov 2019 / 09:19 H.

Siempre tuvo claro que quería adoptar dos hijos. Ángela, nombre ficticio de la madre protagonista de este reportaje, se confiesa una afortunada ya que “sólo” tuvo que esperar tres años en el proceso de adopción para tener a sus pequeños en casa, ambos de origen asiático. Tan maravillosa fue la experiencia que a los 10 de meses de tener en casa a su primer hijo de adopción inició el procedimiento para solicitar el segundo. “Es un regalo de amor que me ha dado la vida y estoy segura de que yo para ellos también. Aquellas familias que se planteen adoptar, que no lo duden”, anima esta mamá, que también ha afrontado procesos difíciles durante el crecimiento de sus hijos.

Fue al inicio de la pubertad de su hijo mayor, entre los 10 y los 12 años, cuando éste comenzó a manifestar los primeros problemas. “Coincidió mi divorcio con que los estudios eran más exigentes y su baja autoestima. Los niños adoptados tienen la autoestima muy baja. Cuando se hacen mayores son conscientes de que tuvieron unos padres que le abandonaron y piensan que cuando te abandonan es porque no eres lo suficientemente valioso. Es algo que les causa un daño muy grande y es la peor herida que pueden tener”, reconoce esta madre adoptiva, que no dudó en acudir al servicio de apoyo psicológico de la asociación Arfacyl (Asociación Regional de Familias Adoptantes).

“En mi casa, mi hijo sintió el divorcio como un segundo abandono. Además tenía problemas de habilidades sociales porque era muy introvertido, tímido y con problemas para hacer amigos. Tampoco tenía hábito de estudio”, explica Ángela, que durante dos años ha acudido a las sesiones terapéuticas con su hijo, que ya ha recibido el alta. Primero era ella la que le contaba a la psicóloga las reacciones de su hijo y después era el menor el que pasaba a la terapia. “Me orientaban de cómo comportarme. Yo estaba despistada como madre y si hay un profesional, formado en este tema, que te dice cómo hay que hacerlo o cómo enfocar las situaciones conociendo a tu hijo, te aporta muchísimo”, subraya.

“Ha habido una evolución muy positiva en los tres aspectos. Ya tiene superada la posible carencia de la familia, tiene amigos y se esfuerza más en los estudios”, destaca la madre, que desde que recibió en casa a su hijo con dos años de edad le habló con naturalidad de la adopción para que se sintiese orgulloso de su país de origen. “Supongo que la inquietud por buscar sus orígenes se presentará más adelante y hay que ayudarles a construir esa parte de su vida que se ha perdido. Es fundamental para su desarrollo y no se puede tener miedo a eso”, reconoce Ángela.

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