11 julio 2020
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El salmantino que fue a China a que los abuelos conocieran a su hija y lleva 4 meses atrapado allí

El cineasta salmantino David Gómez ha tenido cuatro vuelos fallidos y están pendientes de renovar la documentación

China /
25 may 2020 / 09:38 H.

Cuando en enero cogieron un vuelo con destino a China para que los abuelos maternos conocieran a su nieta, David Gómez Rollán y su mujer no podían imaginar que cuatro meses después seguirían en el país asiático buscando la manera de renovar sus papeles y conseguir un vuelo con el que retornar a España. En el momento en el que el cineasta salmantino David Gómez viajó a Rizhao, en la provincia nororiental de Shandong, se comenzaba a hablar de la existencia de un virus nuevo en China. Era el Año Nuevo y muchos ciudadanos viajaron a sus lugares de origen para reunirse con sus familiares. Ellos lo hicieron desde España, pero en días la situación se complicó y aún no saben cuándo regresarán. De momento ya llevan cuatro vuelos fallidos de regreso.

“Justo cuando teníamos que marcharnos a Pekín para regresar a España se impuso la cuarentena obligatoria allí, pero nuestro vuelo salía antes de los 14 días, por lo que debíamos ir directos al aeropuerto para evitar la cuarentena. No había muchas opciones y lo única posibilidad que teníamos resultaba en un viaje de algo más de 40 horas en total hasta llegar a Salamanca. En ese momento nos pareció que era un viaje demasiado largo para una bebe de cuatro meses recién cumplidos, así que alargamos la estancia hasta mediados de marzo para intentar ir a Pekín y poder realizar la cuarentena. Pero nada, desde entonces se comenzaron a suceder las cancelaciones de vuelos”, explica David Gómez Rollán y lamenta que hace una semana se canceló el último vuelo que tenían previsto coger y ahora no les dan opción como mínimo hasta julio, como pronto, y sin ninguna garantía. Son ya cuatro meses, muchos más de los previstos cuando iniciaron el viaje, así que suman otro problema: la caducidad de su documentación.

“Las autoridades chinas, de forma general, concedieron dos meses extras para quienes estábamos en esa situación, pero los dos meses se cumplen ya”, explica preocupado y señala que a su pareja le termina también el permiso de residencia en España. De momento, parece que han encontrado una solución temporal. Su situación cambia cada día. “Las autoridades chinas, si nada lo impide, me otorgarán a final de mes un visado humanitario, que es el pensado para refugiados, situaciones de violencia, catástrofes, etc. Es un visado de corta duración, por lo que es probable que si no se abren vuelos a partir de mediados de junio, tenga que solicitarlo de nuevo”, comenta David y sobre su pareja señala dice que parece que el Consulado de España en Pekín va a concederle un visado especial como miembro de una familia europea, de forma que pueda pasar la frontera y la aduana sin problemas. La única que tiene todos los papeles en regla es la pequeña de la familia.

Pero los problemas no terminan aquí. Viven en casa de los familiares, pero los dos son autónomos y cuatro son muchos meses sin trabajar, por lo que tampoco pueden pagar los abusivos precios de algunos vuelos, entre 2.400 y 4.000 euros por persona. En este sentido, David lamenta que no se utilicen los vuelos con cargamento para repatriar a personas como ellos, pues no son los únicos españoles en esta situación.

En cuanto a la evolución de la pandemia en China, este salmantino considera: “La desescalada en está siendo desigual. Ya hay un cierto ambiente de normalidad en las calles y ciudades. Aquí las mascarillas han sido obligatorias, pero ya se ve a mucha gente sin ellas. Y los restaurantes, lugares turísticos, transportes y centros comerciales vuelven a estar llenos de gente. Hay controles a través de aplicaciones al entrar en oficinas y transportes y también te miden la temperatura. Eso sí, ya ha habido al menos tres rebrotes en diferentes partes del país, uno de ellos de nuevo en Wuhan, se ha tratado de actuar rápido para frenarlos con aislamientos de localidades, cuarentena y seguimiento de los contactos. Básicamente, se puede decir que la vida diaria es casi exacta a cómo era antes, pero manteniendo cierta alerta sabiendo que el virus sigue estando por ahí”.

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