15 octubre 2021
  • Hola

“El profesorado solo se entera del 20% del acoso escolar que se produce en el centro”

Andrés González Bellido, ideólogo de ‘Tutoría entre iguales’, abandera un programa que ya tienen implantado 1.400 colegios en toda España. Su objetivo: dar protagonismo a los alumnos para evitar que surjan episodios de violencia y conflictos en el aula

03 sep 2021 / 11:26 H.
Ver Comentarios

PALABRAS CLAVE

Licenciado en Psicología, catedrático de la Universidad de Barcelona, Ángel González Bellido es el impulsor del Programa Tutoría Entre Iguales (TEI), que busca prevenir el acoso escolar de forma integral. En el parón habitual que hace en su localidad de San Morales, muestra su programa pionero.

–¿Qué es ‘Tutoría entre Iguales?

–Es un programa sobre prevención de violencia y acoso escolar que trabaja la convivencia y las relaciones de comunidad entre los alumnos. Es uno de los pocos en el mundo en el que los grandes protagonistas son los alumnos. Se desarrolla en Infantil, Primaria, Secundaria y ciclos formativos. Si cogemos como idea Secundaria necesita dos años de implementación: el primer año los alumnos de 3º tutorizan a los de 1º y el segundo año, estos pasan de 2º y 4º y volvemos a hacer la formación de 1º y 3º.

–¿Qué significa tutorizar?

–Es un proceso de acompañamiento. Cuando se producen situaciones de conflicto, mala convivencia o violencia siempre hay una diferencia de poder y fuerza entre agresor y víctima. Si un alumno de 1º tiene una situación de conflicto pero tiene un referente de 3º se produce un concepto como el de hermano mayor, aunque el TEI es previo. Cuando una potencial víctima de una situación de violencia tiene un referente dos años mayor y le puede contar lo que le pasa, compensa los desequilibrios de poder y de fuerza. Ya no está solo. Tiene a una persona que es experta en el centro educativo, que es conocedora del currículum oculto, de las dinámicas de convivencia del centro. El primer criterio que se ha de trabajar sobre violencia y acoso escolar es que se visibilice. Hay cerca de un 20% de situaciones de acoso escolar que no son conocidas por nadie. El profesorado solo se entera de un 20%, la familia sobre un 15% y los propios alumnos de un 95% de las situaciones que se producen. Sin espectadores, no habría acoso escolar. Los espectadores son los que han de intervenir, pero estos se han de preparar y formar.

–¿Cómo es la formación?

–Es de sentido común. Trabajamos la empatía. Hay conductas que hacen daño pero hay que trabajarlas antes de que se produzcan, para que no puedan justificarse. Por ejemplo, trabajamos los insultos: el ‘gordo’, el ‘elefante’, el ‘Dumbo’, el ‘cuatro ojos’, el ‘bola de sebo’. Si esto lo trabajas con los alumnos antes de que se produzca, el alumnado te dice que esto le hace daño cuando se lo dicen a ellos. Se llega a un compromiso en la clase, que quien lo haga lo está haciendo con intención de hacer daño sabiendo que hace daño. El prestigio que tienen los agresores desaparece. Los propios compañeros acaban considerando que no es ni buena persona, ni es guay, porque ya lo hemos trabajado antes.

“En 2005 dar una colleja se veía como algo normal, y ahora si es sistemático es acoso escolar. Llamar ‘gordo’ o dar una colleja no te ayuda a crecer y hay que hacerlo visible”

–Es decir, un insulto y que nadie le ría la gracia.

–Eso es. La ley del silencio es una de las bases del acoso escolar. Lo primero que tenemos que hacer es que se hagan visibles todas. En tres meses trabajando con ellos se hacen visibles situaciones que no lo son ni para el profesorado ni para las familias. Los agresores necesitan una retroalimentación de su rol frente al grupo. Necesitan mantener ese rol de duro, de que se pueden meter con otros. En el acoso escolar, el grupo es el problema. Pero, sobre todo es la solución. No debe trabajarse de forma reactiva, sino proactiva: antes de que se produzca ese primer insulto. Los espectadores dejan de ser pasivos a activos.

–Suena bien la teoría, ¿pero cómo se lleva a la práctica?

– Lo integramos 100 formadores a nivel de todo el mundo. Para pertenecer es obligatorio que seas profesor y que hayas trabajado en Infantil, Primaria y Secundaria. Tiene las fortalezas en la práctica y no en la teoría. Se aplica en los centros y no es necesario modificar ninguna estructura del centro. Actualmente hay 1.500 centros que lo aplican en el mundo, de ellos 1.400 son de España. Han pasado por el programa 2,3 millones de alumnos, 300.000 nuevos cada año.

–¿Por qué dice que no funciona una charla de un agente de policía en un aula?

–Deberían de estar prohibidas. O incluso una mía. Cuando las charlas de los policías, guardias urbanos o mías son solo una charla es solo lavar conciencias. Si queremos que algo funcione, tiene que haber una implicación y con una charla no la hay. Tienen que implicar al alumnado y eso supone hacerlo dentro de un programa.

“Con la tutorización, el prestigio que tienen los agresores desaparece. Los propios compañeros acaban considerano que no es ni buena persona, ni es guay”

–¿Cómo se consigue la inclusión de aquellos alumnos que siempre quedan fuera del equipo?

–Es el único programa en que es obligatorio que participe todo el mundo. Es el ‘gordito’ el que elige el equipo por lo que nunca se va a quedar fuera. Nunca quedará excluido. Parte desde el diseño de las actividades y del concepto de ayuda y altruismo que es lo que más sube los niveles de autoestima. Los grandes avances de la sociedad son a nivel comunitario. En Ginebra y en Zurich no hay un papel en la calle y tampoco hay papeleras. No hay barrenderos: hay muchas personas que no los tiran. El objetivo como sociedad es que permitamos que no haya violencia. No es magia. Pero si lo trabajamos en los centros educativos desde los tres años se generan conductas saludables. En el caso de Infantil, los alumnos tutores de 5 años ayudan a los de 3 a ponerse la bata, a jugar.

–¿No hay acoso en sus centros?

–La violencia y el acoso escolar existirá siempre. El famoso triángulo del acoso está formado por las víctimas, los agresores y los espectadores. Estos tres elementos estarán siempre y son generadores de violencia y conflictos. Hay un cuarto elemento que no hacen el resto de programas: el entorno. Si el entorno no lo permite aunque estén los otros tres, no habrá acoso escolar. Podríamos decir que en el 98% de los centros no hay porque se interviene cuando se dan los primeros síntomas. No hay dos ojos que miran e intervienen: son 52 que miran e intervienen.

“Trabajamos los insultos con todo el grupo para que sean conscientes que llamar ‘Dumbo’ o ‘gordo’ a un compañero le está haciendo mucho daño”

–¿Hay un aumento de acoso escolar y violencia en menores?

–Siempre dicen que hay más acoso escolar que antes. Más en 2020 que en 2005. Es correcto, pero no es real porque se visibiliza más. Darte una colleja en 2005 se veía como algo normal que formaba parte del aprendizaje, y ahora si es sistemático es acoso escolar. Y no es decir que es un quejica. Hace daño. Una colleja, un ‘gordo’, o un ‘elefante’ no te ayuda a crecer. El primer criterio es que se haga visible. Durante mucho tiempo, en los colegios, y por desgracia aún se ve, se cree que es negativo si hay un caso de acoso escolar. En el 100% de los colegios hay acoso escolar, otra cosa es que sea patente. No vamos a evitar que haya conflictos en adolescentes, pero si buscar los medios para intervenir.

–¿Hay presencia en Castilla y León del programa?

–El primer criterio es que sea solicitado por el centro y aprobado en claustro con formación para todo el profesorado. Hay un asesoramiento de tres años. En Castilla y León hay dos municipios pequeños en Segovia, pero luego hay poblaciones TEI, que tienen que tener el 75% de sus centros, con estos programas como Gijón. Me gustaría que estuviera implantado en Salamanca. Hubo contactos antes de la pandemia con Salamanca y Valladolid pero se pararon. Me haría especial ilusión.

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png