07 julio 2020
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El producto de la Sierra de Francia por el que apuesta Mercadona

La cadena de supermercados ha confiado en la empresa familiar Embutidos y Jamones Tino, de Monsagro, la provisión de farinatos

22 may 2020 / 20:24 H.

Ubicado en las estribaciones de la Sierra de Francia -en pleno Parque Natural de Las Batuecas-, la historia cuenta que allí tuvo lugar una afamada y sangrienta batalla entre árabes y cristianos, de ahí su nombre (Mons Sacer), Monsagro. Pero son muchos más los atractivos que encierra este singular pueblo serrano, toda vez que hace 500 millones de años su término formó parte de un fondo marino arenoso y que hoy en día se muestra a través de innumerables fósiles, cuyas rocas decoran las fachadas de las casas. Pero Monsagro es también un pueblo emprendedor en el sector cárnico. Así se refleja en la empresa familiar Embutidos y Jamones Tino, que con medio siglo de vida se ha convertido en proveedor habitual de los supermercados Mercadona, surtiendo de farinato —típico y apreciado embutido de la zona— las nueve tiendas que esta cadena tiene en Salamanca, tanto en la capital como en la provincia.

Todo comenzó en los años 70, cuando un joven emprendedor, Laurentino Arnáez, más conocido en la comarca como “Tino”, decide hacer de su profesión de carnicero su forma de vida. Apoyado en todo momento por su esposa, Rosa Gómara, quien aporta al proyecto todos sus conocimientos culinarios, se lanza a la elaboración artesanal del embutido ibérico, que desde el principio resulta muy cotizado en el pueblo y en toda la comarca. Su ubicación y el clima hacen de esta localidad un lugar idóneo para los embutidos.

Con la llegada de los noventa y la entrada de España en la Comunidad Europea, aquella pequeña empresa decide dar un paso más y con la participación ya expresa de los cuatro hijos (que toman las riendas del negocio) nace Embutidos y Jamones Tino S.L., una empresa familiar, pero al mismo tiempo moderna, cuyos productos han sabido conjuntar, según confiesa Ana Arnáez, “el valor de la tradición artesana y las modernas técnicas de control de calidad y seguridad alimentarias. Al ser familiar, nos volcamos en el compromiso, el esfuerzo y la dedicación”.

Romper fronteras

Tres décadas después, la empresa ha conseguido desbordar ampliamente las fronteras provinciales y puede presumir de contar con clientes asiduos en toda la geografía peninsular, pero también de dedicar una parte de su selecta producción a la exportación. “Aunque hay algo que no ha cambiado y que se mantiene muy vivo desde sus inicios: el espíritu de trabajo y dedicación”, apostilla Ana Arnáez, hija del fundador.

Y es que a su tienda, ubicada en Monsagro, Embutidos y Jamones Tino une también una amplia red de distribuidores y profesionales que hacen llegar sus productos a todos los rincones de España, sin olvidar su cada vez más demandado servicio de envíos a domicilio. “Aquel que lo desee puede realizar su pedido por teléfono o a través del formulario de contacto que hemos puesto a disposición de los clientes. Y les enviamos nuestros productos al domicilio que nos indique, perfectamente envasados, en un plazo de entre 24 y 72 horas. Todo por el mejor servicio al cliente”, confirma Ana Arnáez.

Y es que desde sus inicios y más aún con la experiencia adquirida con el tiempo, esta empresa ha ido ampliando su gama de productos naturales, pero sin perder el estilo profesional, “bajo los más rigurosos controles de calidad y seguridad alimentaria”, subraya Arnáez, consciente de que sus alimentos mediterráneos son “ideales para una dieta sana y equilibrada, que favorecen las defensas del consumidor”.

En esta amplia gama de productos, destacan los jamones y embutidos de cerdo ibérico (jamón de bellota ibérico, de cebo de campo ibérico, paletas, lomo, chorizo, salchichón y morcón), pero también los jamones y embutidos de cerdo blanco (jamón curado reserva, paletas, lomo embuchado, chorizo, salchichón, longaniza...), así como la exclusiva selección de morcilla, farinato, papada de ibéricos, papada adobada curada y quesos de oveja y de cabra.