06 agosto 2020
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El calvario por el que ha pasado un paciente salmantino de Urología por el que han abierto un expediente

Le han prescrito una operación para evitar sus constantes infecciones pero se prevé para dentro de dos años | Está incapacitado desde agosto y apenas puede salir de su casa

22 jun 2020 / 16:00 H.

El salmantino A.C.Z. atraviesa un auténtico calvario por varios procesos urológicos que desde hace casi 10 meses le tienen prácticamente atrapado en casa. Necesita una intervención del lóbulo medio prostático para prescindir de la sonda y de las continuas infecciones que sufre desde el año pasado, pero el especialista que le atiende no prevé que entre al quirófano antes de dos años por la enorme lista de espera del servicio de Urología de Salamanca. Ante esta situación, ha pedido ayuda a la dirección del Hospital y al Procurador del Común, que ha abierto expediente de su caso.

A.C.Z. fue intervenido de cáncer de próstata y sometido a braquiterapia en 2014, pero el año pasado comenzó a tener problemas para orinar. “Me diagnosticaron reflujo biceureteal, catalogaron mi caso de preferente y me operaron el 20 de enero”, explica el paciente, que comenzó a sentirse mal en agosto, cuando debido a su situación le pusieron una sonda. “Ingresé con casi 40 de fiebre, sin tensión y el diagnóstico era infección de orina por reflujo en la uretra. Ya cuando me sometieron a braquiterapia me diagnosticaron también de un lóbulo medio prostático que se incrustaba en la vejiga que es lo que ahora me impide miccionar”, recuerda A.C.Z. Desde agosto le han quitado la sonda varias veces, pero no puede orinar. “En enero me operaron del reflujo, pero no del nódulo medio. La solución es operar, pero mi especialista me dice que tal y como están las listas tendré que esperar dos años”.

Desde agosto está incapacitado laboralmente, está sondado y en cuatro ocasiones ha tenido infecciones graves que le han llevado a Urgencias y a sufrir procesos febriles con despistes, delirios y angustias, el último el pasado 1 de junio.

“Si me hubieran operado ahora podría estar trabajando sin problema. Pero tengo 60 años recién cumplidos y no puedo tener una vida normal”, se lamenta. Confiesa que debido a la sonda sale de casa lo justo y solo en el entorno de su vivienda. “Soy profesor de Educación Física y la sonda me impide hacer deporte, hacer una vida conyugal normal y jugar con mi hijo pequeño”.

En cuanto al aspecto psicológico, dice que “lo sobrelleva”. “El panorama que me ha dibujado mi especialista es que tendré que estar dos años en lista de espera por una simple operación. Me operaron el enero pero no solucionaron todo el problema, solo la mitad y por este motivo estoy viviendo un auténtico calvario”, se lamenta el paciente, con tres hijos a su cargo. “Mi vida es mi casa y el Hospital”.

Más quejas por las listas de espera

No es la primera vez que los pacientes del Servicio de Urología de Salamanca se quejan por la excesiva lista de espera. En abril del año pasado enfermos con cáncer de próstata denunciaron que las revisiones pautadas para tres meses se demoraban a casi dos años. Señalaron que tenían que protestar para que les recibieran en la consulta. Las demoras más graves se concentraron en las consultas rutinarias, que deberían servir para sanar y controlar a los pacientes, pero que en un altísimo porcentaje se llevaban a cabo solo porque los pacientes reclamaron por escrito. La Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública reconoció estar recibiendo “quejas y denuncias” relacionadas con este servicio. Las protestas se centraron en “las largas listas de espera, los retrasos desproporcionados en las revisiones después de una intervención quirúrgica y la falta de seguimiento de sus procesos, especialmente en la situación de vigilancia de cánceres de próstata. También entendemos que desde este servicio se debe informar adecuadamente y no crear incertidumbre y desconfianza de los recursos sanitarios públicos, mezclándolos con los intereses privados”, apuntaron. “Más del 90% de los pacientes fueron atendidos después de protestar. Algunos llevaban dos años esperando cuando deberían haberles llamado en tres meses”, denuncian.