19 febrero 2020
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El poblado de Vistahermosa, una década después de su desalojo

El espacio se ha convertido en un terreno inhóspito para quemar y abandonar residuos favorecido por el aislamiento total

26 ene 2020 / 11:17 H.

De la zona residencial creada hace cuarenta años para dar vivienda a los trabajadores de una próspera granja apenas queda nada. Hace una década el Ayuntamiento de Salamanca llegó a un acuerdo con varios de los propietarios para comprar los inmuebles al igual que la Junta de Castilla y León para derribar todas las viviendas y chabolas. De la demolición, tan solo se salvó la iglesia que ha estado abierta al culto hasta hace un año. Dos municipios separados solo por una vía de servicio en el límite de Aldeatejada. Del terreno perteneciente a Salamanca, tan solo queda una familia.

El espacio donde se levantaban los antiguos barrios de San José, San Eduardo y San Antonio es el elegido por los vándalos para crear improvisados vertederos en los terrenos del término municipal de Salamanca. Montañas de neumáticos, residuos de construcción, macetas, colchones y un largo rastro de ceniza como huella de los incendios que suelen realizarse para sacar el cobre son el reflejo de que la zona se ha convertido en un paraje habitual para los bárbaros. Los Bomberos tienen que acudir a menudo a esta zona para sofocar incendios, mayoritariamente de neumáticos y colchones. Uno de los elementos que favorece el incivismo y la falta de respeto al medioambiente en una zona privilegiada es el aislamiento de esta zona. Para acceder al poblado de Vistahermosa la única comunicación es una vía de servicio con Salamanca que conecta la capital del Tormes con un espacio militar del Ejército.

A pesar de que el Ayuntamiento incluye el poblado de Vistahermosa dentro de los lugares donde realiza las limpiezas de residuos, los vertidos continúan multiplicándose. De hecho, la labor de vigilancia permitió pillar ‘in fraganti’ a dos infractores dejando residuos junto al poblado de Vistahermosa en el mes de septiembre. Aunque emprendieron la huida, fueron localizados y posteriormente sancionados tras depositar residuos de obra detrás de una de las viviendas que permanece habitada.

La iglesia del poblado de Vistahermosa, ya sin culto y perteneciente a Tejares, es uno de los inmuebles que más ha sufrido los saqueos y el vandalismo. Entre los vecinos corre el miedo de que sea okupada y que los cristales sean arreglados por improvisados inquilinos. Con todos los cristales rotos, aún permanece instalado un crucificado de grandes dimensiones. Desde el exterior se observan los bancos rotos. La acción de la Policía evitó que el patrimonio se perdiera. Los agentes lograron en el mes de abril del pasado año detener a una persona que había robado un crucifijo de madera, una casulla y dos estolas. Aunque en un principio aseguraba haberlas robado de una iglesia de Zamora, finalmente se comprobó que habían sido sustraídas de la iglesia del poblado trastormesino. No queda ya nada de valor en su interior.

De una próspera granja al abandono total

En torno a una próspera granja familiar se montó una pequeña urbanización donde vivían la mayoría de los trabajadores. La zona tenía una iglesia importante, oficina de Correos e incluso escuela. Sin embargo, el cierre precipitó la decadencia de un lugar que contaba con tres barrios propios: San José, San Eduardo y San Antonio perteneciente al límite municipal de Salamanca. Con el paso del tiempo, muchas familias marcharon del lugar mientras que otras optaron por quedarse. Fue en este momento cuando los ‘okupas’ comenzaron a entrar en las construcciones abandonadas. Poco a poco la cordialidad comenzó a quebrarse debido a la insalubridad que se acumulaba entre los restos de basura de los no propietarios.

En el año 2009 los vecinos iniciaron una campaña para pedir inversiones municipales tanto para asfaltar las calles como para suministrar agua a los hogares, ya que el agua corriente les llegaba de un sondeo de la antigua granja. Ese agua servía para fregar y ducharse pero no para lavar. No era potable. Los residentes ‘legales’ aseguraban que estaban completamente “aislados” del mundo civilizado conectados tan solo con el barrio de Vistahermosa por una vía de servicio. Los autobuses municipales no llegaban hasta allí ni los metropolitanos para atender al poblado que pertenece a Aldeatejada —a la izquierda de la vía de servicio en dirección al campo de tiro del Ejército. Estas reivindicaciones nunca fueron atendidas ya que el coste de llevar los servicios hacia estos espacios era superior a la decisión que finalmente se tomó: el Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León optaron por tasar las viviendas de los propietarios legales para posteriormente derribarlas y realojarlos en viviendas de su propiedad.

Los primeros derribos pertenecieron al Ayuntamiento con el objetivo de en un futuro esta zona pase a depender del plan urbanístico de El Soto. Una década después todavía no ha habido avances en este sentido. Las últimas viviendas que quedaban en pie fueron derribadas el 28 de mayo de 2013. Toneladas de escombros se acumulaban en los terrenos dando paso a los solares con las mejores vistas de Salamanca. Solo quedaban en pie la iglesia, actualmente desvalijada, y una vivienda de planta baja que ya ha perdido la cuenta de las veces que ha sido quemada.