02 diciembre 2020
  • Hola

El músico Pedro Pastor, en Salamanca: “Casi todo el mundo está desesperado por ir a conciertos”

Protagoniza este viernes el regreso de los conciertos al Liceo. Será a las 19:30

–¿Qué propone para este concierto del Liceo de Salamanca en formato dúo?

–El concierto forma parte de la gira de despedida de “Vulnerables”, que salió en marzo del año pasado y es nuestro último trabajo grabado en directo. Es un disco muy especial, con unas canciones muy introspectivas (por un momento complicado en mi vida), pero hay una festividad y una diversidad muy interesantes rítmicamente, que tiene que ver con los diferentes viajes que hice por Latinoamérica. Y el formato dúo es la adaptación a estos tiempos difíciles para todo el mundo y para la cultura. Me acompaña Alvarito Navarro a la guitarra, a la flauta, al tres cubano y a la voz con la complicidad que tenemos de nuestra convivencia cotidiana, de la cercanía común con el público y de ese cantar mirando a los ojos. Por mucho que sea un concierto con la distancia de seguridad, siempre tratamos de que no sea un concierto distante.

–¿Cómo se siente con el público menguado por las restricciones de aforo?

–Hay algo de extraño en cantarle a la gente solo viéndole los ojos. Aunque estamos desarrollando superpoderes, el público aún no tiene la capacidad de expresar solo con la mirada todo lo que antes transmitía sin mascarilla. Pero la gente te da el feed-back de la manera que puede; es consciente de que no le ves la boca, de que apenas le escuchas cantar porque tiene la mascarilla, pero se las ingenia para hacerte llegar el cariño. Además, que casi todo el mundo está desesperado por asistir a conciertos tras una etapa con muy poca música en directo. Porque quienes vamos a ver música en directo estamos acostumbrados a ir a muchos conciertos. Ahora los artistas trabajamos mucho más para generar lo mismo. Pero más que nunca la música es un bálsamo y el arte es un refugio. Y eso se siente especialmente: el bien que le hace a la gente un concierto, una obra de teatro, una exposición, ir al cine...

–¿Le ha sacado jugo al confinamiento? ¿Ha aprovechado para componer o no se daban las circunstancias idóneas?

–Ya que no podía trabajar, he aprovechado para hacer otras cosas porque llevaba muchos años demasiado involucrado en mi proyecto. He estado lejos de la música, construyendo una casita de superadobe, una técnica de bioconstrucción; leyendo, haciendo ejercicio, viendo mucho cine, conviviendo con las personas con las que vivo, cocinando... haciendo esas actividades que uno no puede hacer cuando trabaja 12 horas al día.

–Con un padre artista como Luis Pastor, su acercamiento a la música ¿era inevitable?

–Está claro es que en mi casa ha habido mucho-mucho amor hacia la música y eso se me ha inculcado, igual que a mis hermanos. Y, además, he conocido el oficio desde muy temprano y desde muy cerca porque he acompañado a mis padres en sus giras muchos años. Y eso me ha ayudado un montón a la hora de desarrollar mi carrera en solitario y, sobre todo, a no dar pasos en falso. Y me ha facilitado mucho tener un criterio de sobre cómo quiero construir mi carrera musical.

–Ha sido un artista precoz. Su primer concierto fue a los 15 años.

–Fue en Rivas, en mi barrio. Lo recuerdo de una manera muy vívida porque hay documentos en video de ese momento. Lo tengo en la memoria, en la retina y esas cosas aún vibran. Vino a verme toda mi gente y yo era muy echado para adelante. Tenía escenario, porque lo había compartido con mi padre desde los 13 años. Compongo desde los 13 años y entonces no tenía juicio sobre mí mismo, no había ambición y era todo de una manera absolutamente pura. Cuando uno se va haciendo adulto y va teniendo más ruido en la cabeza, y también más responsabilidad, te autoimpones otro tipo de criterios que te alejan de la pureza de la canción. En aquel momento era todo, si cabe, más auténtico que ahora.

–Ha girado mucho por Latinoamérica.

–He hecho seis o siete giras. La segunda vez que fui a Argentina fui de mochilero y fue el viaje más bonito de todos los que he hecho por América Latina. Tras un mes de gira con muchos conciertos, tuve otro mes sin conciertos, lo que me permitió viajar sin rumbo. Y a diferencia de cuando tienes una agenda programada, el viaje se transforma en otra cosa y es cuando más se aprende: cuando te puedes parar para contemplar un lugar, estar con alguien o comprender algo. Y de ese viaje por el norte de Argentina y Bolivia nacieron muchas de las canciones que aún para mí son de mis mejores temas, como “Desaprendiendo” o “Mariana”, que surgieron en ese mismo viaje. Y se desarrolló ahí mi amor por América Latina y el deseo de volver cada vez que puedo.

–Se define como cantautor. ¿Qué afinidades siente con otros autores?

–Hay una generación muy abundante. Tengo mucho feeling con muchos compañeros, desde Mr. Kilombo, el Kanka, Rozalén, El José y artistas menos conocidos como Road Ramos, Alberto Alcalá... Y del otro lado del charco, con Ezequiel Gorra, Sofía Viola, Rodrigo Carazo, David Aguilar... Somos un montón de cantautores y cantautoras muy eclécticos: no hay un denominador común en cuanto a la música, pero sí a desde dónde se hacen las cosas. Y eso es lo más bello de esta generación. Somos gente con un modo de pensar parecido y tenemos claro que queremos ser dueños y dueñas de nuestra propia obra y transmitir un mensaje al universo, más allá de vivir de la música. Eso hace que sea muy nutritivo lo que se forma entre nosotros.

PALABRAS CLAVE

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png