13 noviembre 2019
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El majestuoso ejército del emperador Qin que ya se puede ver en Salamanca

La muestra que acoge la sala de exposiciones de San Eloy recuerda a los 8.000 soldados de terracota que poseen rasgos, gestos, peinados y armas diferentes

08 nov 2019 / 21:22 H.

Hieráticos, inmóviles y en posición de defensa, los soldados de terracota dan la impresión de ponerse a caminar en cualquier momento, e incluso de iniciar la batalla, pues no hay que olvidar que el emperador Qin Shi Huang (260 a.C.-210 a.C.), quien unificó China, mandó construir este ejército de terracota para que le acompañara hacia el más allá y le defendiera en la otra vida. La muestra “Terracotta Warriors. The army of the first emperor of China” organizada por LA GACETA y Spacio Natura en la Sala de Exposiciones de San Eloy acerca a todo aquel que la visita a esos guerreros que parecen reales (si quieres comprar tus entradas vía online puedes hacerlo a través de esta página web).

8.000 guerreros se ocultan bajo el gran mausoleo de Xian, aunque solo se han conseguido desenterrar unos 1.800 debido a la falta de seguridad para poder realizar los trabajos y la grandiosidad del espacio a excavar. Hay que recordar que hace solo poco más de 30 años que los campesinos descubrieron de forma fortuita el gran yacimiento. Hoy en día, los descubrimientos y novedades se siguen produciendo.

Los expertos creen que hasta 83 maestros artesanos esculpieron cada una de las figuras, ya que firmaron con su identidad la cabeza de cada una de los soldados. No hay dos guerreros de terracota iguales. Cada maestro artesano dispuso de unos 18 trabajadores a sus órdenes originarios de distintas etnias y los distintos pueblos que reunía el imperio, de forma que tenían distintas formas de tallar la piedra, diferente manera de representar la figura humana, los rasgos de las personas, los accesorios, los peinados, la ornamentación de los uniformes. Incluso utilizaron diferentes policromías, trabajando con distintos materiales, aunque en la actualidad todas las figuras han perdido el colorido.

Así, aunque pudieran parecer muy similares, pues se utilizaron 10 moldes para su realización, en realidad las esculturas son diferentes porque cada maestro artesano añadió a la pieza que salía del molde finas capas de arcilla en las que trabajó los rasgos del soldado: si tenía barba o bigote, si estaba más o menos afeitado por la cabeza o lucía trenzados o moños, los adornos de los escudos y los protectores de los pectorales. Es decir, que cada artesano imprimió en cada figura su impronta, además del origen de su etnia y de su pueblo, de forma que el yacimiento de Xian permite recorrer las culturas y pueblos de la China que unificó el emperador Qin Shi Huang, que prácticamente se corresponde con el territorio actual. Llama la atención, por ejemplo, cómo tienen ojos con distinta forma, más oblicuos, e igual sucede con la nariz o con los pómulos.

Los guerreros son, como su nombre indica, soldados preparados para la guerra, con armas reales. Uno de los últimos descubrimientos ha sido el del profesor Marcos Martinón-Torres, de la Universidad de Cambridge, que explica que las armas que no fueron expoliadas han superado más de dos milenios sin oxidarse. La explicación es, según ha publicado, el alto nivel de cromo presente en la terracota, que actuó protegiéndolas.

Colocado en formación de batalla, el ejército se reparte en tres fosos —hay un cuarto vacío— con entre 4 y 8 metros de profundidad, los detalles en los uniformes revelan el grado militar de cada uno de los guerreros. Hay infantes armados con arcos y ballestas, pero también carruajes. Las medidas de las figuras varían, desde 1,5 metros hasta 2 metros.

El resultado es un conjunto impresionante como lo fue el ejército con el que Qin Shi Huang creó el imperio chino.

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