06 diciembre 2019
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El Hospital de Salamanca, protagonista de uno de los mayores avances del año en cáncer de mama

Ya utiliza en su práctica diaria un nuevo tratamiento para un tipo de tumor metastásico que generaba resistencia a los fármacos y que se ensayó previamente en Salamanca

19 oct 2019 / 18:01 H.

El servicio de Oncología del Hospital de Salamanca ya ha incorporado a su práctica diaria un tratamiento para el cáncer de mama que en pocos meses se ha convertido en “el mayor avance visto hasta la actualidad para un tipo de tumor concreto”, explica el doctor César Rodríguez.

Se trata de un fármaco que ha sido ensayado en el propio Hospital de Salamanca -junto a otros centros de todo el mundo- y que va dirigido a las mujeres con tumores con receptores hormonales positivos -los que se suelen tratar con hormonoterapia-, pero que presentan una recaída de la enfermedad y una metástasis a distancia: el cáncer se ha diseminado desde el tumor original hasta órganos lejanos, por lo que la situación es muy grave.

“Son situaciones en las que la enfermedad ya es incurable pero, al menos, se podía controlar durante periodos muy prolongados de tiempo”, relata el oncólogo César Rodríguez.

Los tratamientos que se utilizaban con estas mujeres tenían un gran punto débil y es que “de manera prácticamente irremediable, en el primer año de tratamiento la mayor parte de las pacientes presentaban resistencias y la enfermedad progresaba, precisando en muchos casos tratamientos menos específicos y más agresivos como la quimioterapia, lo que supone también un impacto en la calidad de vida de las enfermas”.

La supervivencia al cabo de cuatro años de tratamiento ha crecido desde apenas un 45% hasta alcanzar el 60%

El nuevo estudio en el que participó Salamanca apostó por añadir una molécula (Ribociclib) a un potente tratamiento hormonal que ya existía. El resultado es que la temida aparición de resistencias se retrasaba casi en un año (de los 19 meses del tratamiento inicial a los 30 meses de la nueva combinación) o, incluso, se revertía.

También se certificó que la supervivencia de estas mujeres al cabo de cuatro años de tratamiento se acercaba al 60%, cuando antes apenas llegaba al 45%. Otra de las ventajas del nuevo fármaco es que “las pacientes presentaron una excelente tolerancia, de modo que al mejorar las respuestas y el control de la enfermedad, presentaron mejores puntuaciones en los test de calidad de vida”.

En vista de los excelentes resultados obtenidos, el servicio de Oncología ha decidido “incorporar la combinación al tratamiento de las pacientes en práctica clínica diaria” y se ha marcado el reto de dar un paso más. La unidad de ensayos clínicos de Oncología ya está exprimiendo las posibilidades de esta molécula, por lo que “pacientes de Salamanca ya participan en un estudio que intenta trasladar estos resultados a estadios más tempranos de la enfermedad”. El propósito de este ‘avance’ es aumentar el número de mujeres que, tras ser intervenidas de la enfermedad, quedan definitivamente curadas.

El estudio Monaleesa-3 estudió a más de 700 pacientes de todo el mundo, entre los que se incluyen los del Complejo Asistencial. Salamanca recibió, incluso, a pacientes de Valladolid y Segovia.

El nuevo tratamiento es un paso más —aunque especialmente relevante— en el proceso de llegar a convertir el cáncer en una enfermedad crónica, “aunque el objetivo de la curación para estas mujeres sigue lejano”, puntualizan los especialistas del Hospital.