20 septiembre 2019
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El Hospital de Salamanca está a la última en...

El Complejo Hospitalario salmantino se ha convertido en pionero en la aplicación de las últimas tecnologías y tendencias sanitarias

16 jun 2019 / 13:38 H.

Desde hace varios años el nombre del Hospital de Salamanca viene asociado a noticias relacionadas con las últimas tecnologías y tendencias sanitarias.

El Da Vinci llegó en 2018 y colocó a Salamanca entre los ‘pocos’ hospitales públicos que recibían esta tecnología. Dentro de Castilla y León también se invirtió en León, Valladolid y Burgos. Los robots comprados por Sacyl no son el tope de gama, pero sí una segunda fila de productos que siguen siendo bastante exclusivos en el panorama nacional.

Junto al Da Vinci, el otro término que más ha hecho sonar el nombre de Salamanca es el de CAR-T. Las terapias que aspiran a curar leucemias y linfomas utilizando las propias células del paciente. El Hospital entró en un ensayo clínico el pasado año y ha sido uno de los más implicados en el desarrollo de estos tratamientos. El Ministerio confirmó semanas atrás que el Complejo Asistencial será uno de los ocho centros de referencia distribuidos por el territorio nacional.

El traslado al nuevo hospital acarrea incomodidades, pero también supone ventajas: hay que equipar un enorme edificio vacío y para ello se van a comprar máquinas nuevas. La Consejería de Sanidad gastará más de 100 millones de euros en tecnología. Ya ha llegado una buena parte, pero faltan muchas máquinas como las flamantes resonancias magnéticas de tres teslas, capaces de hacer estudios sumamente precisos y en mucho menos tiempo. Lo que ya funciona es la radioterapia intraoperatoria, que irradia en mitad de la cirugía toda la radiación que haría falta en 20 sesiones diarias.

No es tecnología sanitaria, pero sí dará que hablar: la nueva cocina de línea fría del Complejo Asistencial va a ser capaz de preparar 1.000 menús diarios. El sistema de línea fría ha generado muchas controversias, pero un reportaje televisivo de Alberto Chicote en el hospital de Zamora sirvió para despejar los temores sobre este sistema de cocina a gran escala.