23 agosto 2019
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El grito de auxilio de este antiguo colegio salmantino

La Universidad de Salamanca hace un llamamiento para rescatar el antiguo colegio Pan y Carbón

19 may 2019 / 11:18 H.

Con más de 70 libros publicados sobre la historia de la Universidad de Salamanca, el trabajo en este campo sigue siendo incesante. Y también la preocupación por el patrimonio, en concreto por el Colegio Pan y Carbón, que se desmorona junto a la Rúa.

El vicerrector Enrique Cabero volvió a lanzar un nuevo mensaje, en la Feria Municipal del Libro, para que se impida la desaparición del edificio fundado en 1382. José Luis de las Heras, director de Ediciones Universidad de Salamanca, también apuntó que sus ruinas “esperan que alguien las ponga en valor”, como dijo Arsenio Dacosta, que firma un nuevo libro (con José Ángel Lema y Miguel Ángel Anxo) sobre el colegio fundado por el obispo Gutierre de Oviedo para mantener a seis estudiantes de Derecho Canónico.

Para este nueva publicación sus autores han manejado 34 documentos medievales con los que reconstruyen la historia del llamado “Colegio Viejo”, que lograba financiarse con las rentas que le dieron su sobrenombre, y que gozó de la protección de la realeza y la Santa Sede.

Ana María Carabias, que publica (muy actualizado) su libro sobre la primera historia de la Universidad, habló con pasión de Pedro Chacón. Juan de Almeida, rector de la Universidad de Salamanca en el curso 1557-58, encargó a Chacón una historia para hacer valer la importancia del Estudio salmantino ante la Santa Sede. Se trata de la primera historia universitaria del mundo, en un momento áureo de la institución académica, que contaba con más de 6.500 estudiantes matriculados. El objetivo, explicó Ana María Carabias, era redactar un documento veraz, y poner en valor los éxitos del Estudio salmantino, con lealtad política y ortodoxia religiosa. La profesora de Historia Moderna dijo que Chacón escribe de forma muy moderna, establece la primera cronología universitaria y relata la verdad “dulcificándola”.

Chacón era el ‘maestro’ del jovencísimo rector De Almeida. Se convierte en erudito (estudió en la Universidad con 30 años), participaba en una tertulia en casa de su pupilo (con Fray Luis de León, entre otros) y mantuvo correspondencia con la flor y nata de la intelectualidad. Aunque tuvo fama de sabio, quiso dar invisibilidad a su persona. A su muerte, otros se apropiaron de su obra. Ana María Carabias reivindica ahora su figura. Chacón se fue a Roma y no regresó a Salamanca. Las denuncias de los dominicos de San Esteban en tiempos de la Inquisición habían llevado a sus compañeros de tertulia a la cárcel y a la muerte.