22 septiembre 2020
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El Gobierno hizo todo lo que "no debía" contra la COVID. Así lo aseguran varios expertos

El prestigioso British Medical Journal publica una comunicación donde tres especialistas recuerdan cómo el Ejecutivo desoyó las advertencias y perdió “dos semanas esenciales”

07 jun 2020 / 11:09 H.

A principios de marzo el Gobierno hizo todo lo contrario a lo que debería de hacer para evitar contagios por COVID, propiciando la expansión de la pandemia por el país, a lo que se sumaron errores en la falta de planificación para proteger a los sanitarios. Así, España ha acabado siendo el país con más trabajadores del sistema de salud infectados, el 20% del total. Lo expone una opinión publicada en British Medical Journal firmada por tres especialistas españoles. Se trata de Javier Crespo, presidente de la Sociedad Española de Gastroenterología (SEPD); José Luis Calleja, vicepresidente de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH); y Antonio Zapatero, presidente de la Federación de Asociaciones Científicas y Médicas (FACME) y jefe del hospital temporal IFEMA.

Relatan que durante enero y febrero las principales agencias internacionales de salud, incluido el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDPC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtieron repetidamente sobre la posible gravedad de esta infección y la necesidad de prepararse. El 28 de febrero, el ECDPC presentó varias recomendaciones para hospitales y, el mismo día, el Consejo Médico General español recomendó que se suspendieran todos los eventos médicos.

El 2 de marzo, el ECDPC aconsejó a los países que advirtieran a la población general sobre la amenaza inminente de COVID-19, que establecieran protocolos de diagnóstico, que hicieran acopio de equipos de protección e implementaran distanciamiento social para interrumpir la transmisión. "La Autoridad de Salud del Gobierno Central español hizo lo contrario: la población no estaba informada, los planes de diagnóstico eran inadecuados para la población en general y no se ordenó el equipo de protección personal para los profesionales de la salud". Todo ello unido a la celebración posterior de multitud de eventos públicos facilitó que el virus se propagara.

"A pesar de un gran aumento en el número de personas infectadas durante el fin de semana del 7 al 8 de marzo, y de que la OMS declaró al COVID-19 una pandemia el 11 de marzo, no fue sino hasta el 15 de marzo que España entró en cierre, perdiendo dos semanas esenciales", valoran los especialistas.

A todo ello se sumaron errores de planificación en el sistema de salud, que agravaron aún más la situación, ya que no se proporcionaron equipos de protección a los sanitarios y no se realizaron test a los profesionales asintomáticos o con síntomas leves a pesar de saber que podían estar contagiando. Además, tampoco se rastrearon los contactos de las personas que dieron positivo en las pruebas ni se pusieron en cuarentena al menos durante 14 días, "y nunca se recomendó la prueba de profesionales de la salud en contacto con casos confirmados", critican los expertos que titulan su informe "La infección generalizada por COVID-19 entre los profesionales sanitarios españoles no se produjo por casualidad".

Aunque se ha demostrado que el triaje fuera de los hospitales es eficaz para reducir las tasas de infección hospitalaria y la infección de los profesionales sanitarios, muchos hospitales españoles no adoptaron este modelo.

La situación sobrevino sobre un sistema sanitario con claras carencias: fragmentado debido a la división en 17 regiones de salud, con una estructura ministerial inadecuada por la transferencia de responsabilidades a las comunidades, una inversión en salud por debajo de la media europea y la falta de una estrategia proactiva para rastrear contactos de contagiados y buscar casos potenciales. "Los especialistas en salud pública trabajan como asesores en lugar de salir al campo", denuncian. La respuesta inadecuada de la industria y la inversión insuficiente en investigación e innovación limitaron aún más la adaptación en este entorno pandémico "altamente desafiante".

“Los especialistas en salud pública trabajan como asesores en lugar de salir al campo”, critican los firmantes del informe

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