14 diciembre 2019
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El estrés y la “inestabilidad anímica” de los médicos de urgencias de Salamanca

Los representantes de los trabajadores denuncian ante la Inspección la situación de muchos facultativos que sufren “sobrecarga” y “dificultad para conciliar” con frecuentes cambios de turnos

15 nov 2019 / 17:59 H.

La Gerencia del Hospital de Salamanca ha recibido la queja de varios sindicatos y de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública sobre el “nivel de estrés e inestabilidad” que denuncian diversos médicos del servicio de Urgencias. De hecho, el sindicato CSIF acaba de trasladar la protesta a la Inspección de Trabajo por lo que consideran una “preocupante situación psicosocial de los profesionales de Urgencias”.

“Desde hace meses venimos alertando de la situación al gerente y a Manuela Plaza. Hemos pedido una evaluación de riesgos psicosociales a Salud Laboral y al final no nos ha quedado más remedio que solicitar una inspección de trabajo”, explica Alberto Molina, que entra en detalles: “Hay médicos cuyos contactos estipulan que solo pueden trabajar por las mañanas, y sin guardias, porque ganaron una sentencia judicial. Así, otros están avocados a asumir más turnos de tarde y guardias. De esta manera les resulta imposible coordinar todo eso y los responsables no terminan de dar con la tecla”, expresa.

Los ‘denunciantes’ reclaman que las planillas de trabajo, descansos y guardias “deberían darse a conocer con seis meses de antelación”, pero aseguran que “la realidad es que la gente se entera de sus turnos con apenas 15 días de antelación, por lo que así es imposible conciliar la vida laboral y familiar”.

Desde la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública se ahonda en el problema de la saturación de trabajo. “La situación se está descontrolando porque no es normal que un profesional rompa a llorar en mitad del servicio y tenga que atenderle la psiquiatra de guardia”, asegura María García.

“Se planifica con antelación, pero hay imprevistos que nos obligan a cambiar para cubrir ausencias”, explica el coordinador

“La gente está cayendo de baja por enfermedades comunes, pero es que otros se están sometiendo por su cuenta a tratamientos por culpa del estrés. Una compañera incluso ha renunciado al contrato que le iban a hacer porque no podía con la presión”, afirman.

El coordinador de Urgencias, Jorge García Criado, defiende que “la planilla base sobre la que se organiza el trabajo la tienen disponible y la vamos sacando mes a mes, pero es muy difícil organizar con mucha antelación cuando diariamente surgen imprevistos”. El ‘urgenciólogo’ explica: “Tenemos que introducir modificaciones en función de las necesidades del servicio y lo que no podemos hacer es cerrar consultas o decirles a los pacientes que no vengan porque falta un médico por permiso, enfermedad, vacaciones... Tenemos que cubrir esa vacante llamando a un compañero que esté libre y eso nos obliga a modificar las planillas en cortos periodos de tiempo”.

Preguntado sobre la posibilidad de aumentar la plantilla para tener más margen de maniobra, el subdirector de gestión y responsable de Recursos Humanos, Fernando de la Iglesia, confirma que “se intenta, pero no hay profesionales disponibles en la bolsa de trabajo para realizar sustituciones”. “La escasez de médicos en Urgencias es un problema común en todos los hospitales, pero se agrava aún más en los hospitales pequeños. Aquí puede generar esas situaciones de incertidumbre o estrés en el profesional, pero se garantiza la asistencia a los pacientes”, tranquiliza.

El servicio de Urgencias está introduciendo nuevos mecanismos de trabajo y tanto Jorge García como Héctor Gómez -coordinador y supervisor de Urgencias- consideran que “adaptarse a los cambios pueden contribuir a aumentar la tensión en un principio”. “Llevo 13 años trabajando en Urgencias y siempre ha sido. Y antes de que yo llegara también era igual. La dinámica siempre ha sido que cuando surgen necesidades de personal hay que cubrirlas”, opina Jorge García Criado, que reconoce: “A mí sí me han llegado quejas de compañeros, pero es que este es un trabajo en el que atendemos a 430 pacientes al día. Nuestro servicio está dividido en dos edificios, hay poco espacio y trabajamos con presión, pero siempre ha sido así”, concluye.