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Un médico de familia salmantino atiende a un paciente a través del teléfono. MANUEL LAYA
El enfermo salmantino se acomoda y cuatro de cada diez prefieren la consulta telefónica

El enfermo salmantino se acomoda y cuatro de cada diez prefieren la consulta telefónica

La presencialidad en la Atención Primaria de la provincia se ha estancado en un 61% pese a que es el propio paciente el que decide cómo ser atendido

Domingo, 26 de marzo 2023, 22:25

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Cuatro de cada seis salmantinos que necesitan ser atendidos por su médico de familia solicitan que la cita sea telefónica: sin necesidad de desplazarse al centro de salud.

Las cifras de presencialidad en la Atención Primaria de Salamanca apenas han aumentado a lo largo de este 2023. La Consejería de Sanidad se había marcado el reto de cerrar 2020 con una presencialidad cercana al 80%, pero este porcentaje apenas ha variado en los últimos meses y, en el caso de Salamanca, se ha estancado en el 61%. Aunque pueda parecer un porcentaje bajo, se trata de uno de los más altos de Castilla y León y es en las ciudades más grandes donde los ciudadanos encuentran más ventajas a resolver sus problemas por teléfono.

Los números publicados por Sacyl generan dos preguntas. La primera es si antes de la pandemia -cuando no se publicaban este tipo de estadísticas- realmente había un mayor grado de presencialidad o las cifras eran similares a las actuales.

La segunda incógnita es por qué los pacientes no se decantan de forma abierta por el cara a cara con el médico, y siguen optando por la vía telefónica.

Respecto a la primera pregunta la respuesta es clara: “Antes de la pandemia no se manejaban estas estadísticas, pero la realidad es apenas existían consultas telefónicas. Justo en ese momento se estaba empezando a organizar esta modalidad de consulta, que era desconocida, y que podía tener ciertas ventajas, aunque el porcentaje era simbólico. Llegó la pandemia y lo cambió todo”, afirma la directora médica de Atención Primaria en Salamanca, Raquel Ruano.

El cambio llegó en 2020 y parece que ha venido para quedarse. “Hay que recordar que durante la pandemia al paciente no se le dejaba elegir y era obligatorio pedir cita telefónica. Después era el médico el que decidía si su patología necesitaba ser vista en persona y él se encargaba de organizar la hora en la que no se cruzaría con más pacientes”, explica uno de los médicos de la Atención Primaria de Salamanca, que añade: “Ahora ya no decide el médico, sino que es el propio paciente el que tiene plena capacidad para elegir entre cita presencial o telefónica. Por lo visto, se han acostumbrado a realizar determinadas gestiones por teléfono y les parece cómodo”.

Esas gestiones son las citas para renovar recetas, para proceder a la lectura de resultados de analíticas, explicar informes médicos, resolver dudas sobre medicación u otras consultas burocráticas. Desde Sacyl apuntan que desde el pasado año se ha venido haciendo especial hincapié en la premisa de no resolver problemas de salud de manera telefónica. “Si alguien llama diciendo que tiene una determinada molestia, insistimos en que venga a la consulta para que le veamos en condiciones porque no te pueden pedir que les recetes una crema para unas manchas sin haber explorado la piel”, aseguran.

Aunque la presencialidad parece estabilizada en torno al 60%, desde la Consejería de Sanidad ya apuntaban meses atrás que existía “cierta distorsión” en la forma de registrar estos datos de presencialidad: “Hay consultas telefónicas, que en cuanto el médico escucha el problema, le indica al paciente que tiene que ser visto de forma presencial. Ese paciente es visto en persona a última hora del día, pero a efectos estadísticos ya no se puede borrar que esa consulta fue inicialmente telefónica, aunque se haya resuelto de forma presencial. Y de estos casos hay muchos”.

Los responsables de la sanidad salmantina consideran que “todavía se tienen que equilibrar un poco más estas cifras”. “Para un paciente que está en edad de trabajar le resulta una modalidad cómoda, que te resuelve dudas sin tener que desplazarte o aguardar en salas de espera, pero en ocasiones se abusa. Los datos que existen reflejan lo que quiere el paciente y nosotros no estamos limitando nada, pero aún así esperamos que evolucionen un poco más hacia la presencialidad, que es lo óptimo”, concluyen.

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