09 agosto 2020
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El emotivo vídeo publicado por el embajador que ama Salamanca

Hugh Elliot busca a Lourdes, la mujer que le acogió cuando se quedó sin bicicleta y sin dinero en Burgos

05 dic 2019 / 19:52 H.

Desde el pasado mes de agosto Hugh Elliot es el nuevo embajador de Reino Unido en España, quizás el más “salmantino” de la historia ya que fue profesor de Inglés en nuestra ciudad, donde aprendió español e incluso conoció y se casó con su mujer, salmantina de nacimiento. El viernes visitó la ciudad como invitado al nombramiento como Honoris Causa de Muñoz Machado. Cree que tanto el sector agroalimentario de la provincia como el de la industria del Español tienen un gran futuro en su país.

-Le han nombrado embajador en España en una época crítica por el Brexit, ¿finalmente habrá ruptura?

-Estamos en un periodo electoral en el que se establecen ciertos límites en el papel a los funcionarios y no se nos está permitido especular sobre estos asuntos. Lo que sí puedo decir es que todo dependerá del resultado de las elecciones. La postura del Gobierno conservador actual es salir de la Unión Europea el 31 de enero, como estaba previsto en el acuerdo de salida, y ratificar ese documento en el Parlamento. Pero es un momento electoral y no podemos aventurar nada, hay que esperar al resultado del proceso democrático.

-Al hilo de la pregunta anterior, querría saber si en su fuero interno le gustaría que hubiera ruptura.

-Es una muy buena pregunta. Los embajadores representamos al gobierno de Su Majestad y no se nos permite tener opiniones en público al respecto.

-¿El proceso ha multiplicado su trabajo?

-Puedo decir que ya desarrollamos una labor informativa muy intensa debido al Brexit. Los servicios de la embajada y los consulados realizamos desde hace meses un gran esfuerzo porque vemos que hay mucha incertidumbre. Tenemos que informar a los británicos sobre sus derechos, protegidos por las autoridades españolas, lo cuál agradecemos bastante. Del mismo modo nosotros hemos protegido los derechos de los ciudadanos europeos, los españoles que viven en Reino Unido incluidos y cuya colonia ronda los 200.000 miembros. Esos derechos quedan totalmente protegidos, pero hay que explicarlo porque muchos ciudadanos no siguen el día a día y están preocupados.

-¿Qué les aconsejan?

-A los británicos les decimos que deben registrarse como residentes en España, paso fundamental para tener todos los papeles en orden después de nuestra salida. Servirá para canjear su permiso de conducir, por ejemplo. Quiero destacar que en el escenario de que estemos fuera de la Unión Europea, ambos países vamos continuar con nuestra relación ya que nuestros lazos son muy amplios en muchos sectores como seguridad, defensa, educacionales, comercio... Tendremos que continuar con la tarea de explicar el marco institucional bajo el que vamos a mantener las relaciones. Estoy convencido de que esos lazos profesionales y personales continuarán sea cual sea el marco que nos gobierne.

-A la vez que Reino Unido inicia su separación de Europa, en España Cataluña también pretende ir por libre, ¿cree que la sentencia del “procés” no es justa?

-Ahí la postura de Reino Unido frente a Cataluña es muy clara: es un asunto de las autoridades españolas. Respetamos el Estado de Derecho, la Constitución española y pensamos que nadie está por encima de la ley, políticos incluidos. Creemos que es un asunto interno de España.

-Usted tiene una dilatada relación con Salamanca, ¿a qué se debe?

-En gran parte por mi mujer, que es de Salamanca. Vine a la ciudad por primera vez en 1986 como profesor de Inglés en un centro de idiomas y luego trabajé para la Universidad en sus Cursos de Verano. Así conocí a mi mujer, que era profesora en los mismos cursos. Pasé un año universitario en Salamanca, trabajé y aprendí español en las calles de esta ciudad. En esa época hice muchos amigos españoles y extranjeros.

-¿Ha recorrido junto a su mujer las calles en las que se conocieron?

-Durante el acto de Honoris Causa del Paraninfo fuimos a la Capilla de la Universidad donde nos casamos hace más de 30 años.

-Si se casó en Salamanca también, ¿eso quiere decir que es el embajador de Reino Unido más salmantino de la historia?

-Yo creo que sí (risas), pero no se lo digas a mi Gobierno porque va a pensar que no soy nativo.

-Reino Unido es un destino importante para productos salmantinos como el bioetanol o las vacunas, ¿qué otros sectores son interesantes para su país?

-Es una pregunta muy técnica, pero tengo que decir que los productos cárnicos de Salamanca como el jamón y el resto del embutido se han hecho muy conocidos en Reino Unido. Creo que el mercado ha crecido bastante, con representación de Salamanca, aunque también hay marcas de Extremadura y Huelva. Hay muchos restaurantes españoles en Reino Unido, sobre todo en Londres. Cada vez hay más lugares con comida española y, a través de esa cultura culinaria que está tan de moda, se conoce el producto salmantino. Creo que ahí puede haber una ventana de negocio. Además son muchos los británicos que vienen a estudiar español a Salamanca.

-¿Se ve a Salamanca desde su país como “capital” de la enseñanza del español?

-Cuando me preguntan si hablo bien español y menciono la palabra Salamanca, todos me dicen: ¡ah, por supuesto que sí! Esto demuestra que Salamanca es una marca de calidad, es un referente. En el exterior se conoce la a ciudad a través de la Universidad. Creo que Salamanca tiene un potencial muy fuerte en cuanto a su oferta educativo-cultural, es una ciudad muy especial.

-Tenemos muchos Erasmus de Reino Unido que ahora están en vilo, ¿qué ocurrirá con ellos?

-Queremos preservar los intercambios universitarios, la forma que lo hagamos dependerá del marco futuro de nuestra salida, pero para este curso ya está todo garantizado. Sé que las universidades británicas se toman esto muy en serio y quieren mantener los lazos.

La búsqueda de la mujer que le ayudó en Burgos

Hugh Elliot ha sido actualidad esta semana ya que ha publicado en su perfil de Twitter un emotivo vídeo en el que cuenta su experiencia en Burgos en 1984 cuando hacía el Camino de Santiago. Para ahorrar algo de tiempo, Hugh Elliot iba a coger un tren desde Carcassonne, al sur de Francia, hasta la capital burgalesa. Facturó su bicicleta y llegó sano y salvo a la ciudad. Pero la bicicleta se perdió en algún vagón. “Estaba en apuros, tenía muy poco dinero y una tienda de campaña”, recuerda Elliot en el vídeo, frente a la estación de tren, hoy convertida en un centro de ocio.

Su idea era alojarse en el camping, pero estaba muy lejos, a varios kilómetros, y él no tenía (no lo olvidemos) su bicicleta. Así que hizo lo que la mayoría de los españoles harían ante un dilema: buscar la solución en un bar. Templos de sabiduría populares casi siempre abiertos.

Lo dice el propio Elliot: “Fui al bar a reflexionar. Allí me encontré con un canadiense, Eli Rubenstein”. Le cuenta su historia y Eli le explica que él está en Burgos para visitar a su novia, llamada Lourdes (de apellido Arnaiz, para más señas). Suponemos que él diría algo como “Ella sabrá que hacer” (en inglés en el original).

“Cuando ella llegó, no dudó en invitarme a alojarme con ella y su hermano en su piso en la ciudad y volver al día siguiente a por la bicicleta”. Pero cuando Elliot regresó a la estación, la bicicleta aún no había llegado. Así que los Arnaiz extendieron la invitación. El embajador tardó cinco días en recuperar su apreciado medio de transporte.

“Yo estuve cinco días en su casa, comiendo en familia, sin que me dejaran pagar nada”, afirma el embajador británico. “¿En cuántos países se habría acogido a un forastero así?”, se pregunta finalmente Hught Elliot.

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