26 enero 2022
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El drama de una inmigrante que sufría violencia machista: “Huí a España porque corría peligro”

Varias usuarias de Cepaim relatan cómo dejaron sus países por la violencia que sufrían en sus hogares

28 nov 2021 / 19:21 H.
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Eva tiene 27 años y es de Honduras. Allí tiene un hijo de siete años al que no puede ver. Eva tenía sólo 15 años cuando comenzó con su expareja, de 35 años. Al tercer año de la relación comenzaron las “palizas”. “La violencia fue escalando hasta tal punto que una discusión le apuñalé. Era su vida o la mía. Tras ese momento, él y su familia se llevaron a mi hijo, me impidieron verlo y se dedicaron a hacerme la vida imposible. Huyendo de todo, vine a España y solicité la protección internacional. Sigo amenazada y muerta de miedo porque siguen teniendo a mi hijo y no sé cuándo podré volver a verlo”, cuenta ante Elena Márquez, la psicóloga de la Fundación Cepaim de Salamanca.

Ana, de 44 años y de Colombia también dejó atrás su tierra natal. “No podía más, mi pareja iba a acabar conmigo”, relata esta mujer, que desde que se quedó huérfana a los 4 años de edad sufrió el maltrato en la casa de un familiar. “Me pegaban, apenas me daban comida y estaba esclavizada. Tenía que ir a la escuela a escondidas”, recuerda esta mujer que en su vida adulta siguió recibiendo vejaciones por parte de su pareja. “Siempre buscaba pelear con mi hijo. Hablaba mal de mí en todos los sitios. Era amigo de la policía así que cuando les llamaba en los episodios más graves, no hacían nada”, denuncia Ana, que al huir de aquella situación a España, perdió su casa y todo lo que había invertido.

Ángela, de 35 años y dominicana emigró hace ocho años a Turquía. Una vecina le contó que tenían trabajo para ella en estética, pero al aterrizar allí las mafias la encerraron en un piso y la obligaron a prostituirse. “Pensé en denunciarlo a la policía pero estábamos desprotegidas porque los agentes era clientes y con amenazas y agresiones hacían lo que querían con nosotras”, recuerda esta mujer, que logró escapar a Grecia en patera donde conoció a su marido. “Desde el principio comenzó a tratarme despectivamente pero estaba sola y no tenía a nadie allí. La situación en casa era un infierno. Él estaba borracho a menudo y lo pagaba conmigo y con mi hija mayor. Por eso este año decidí marcharme a España y huir una vez más porque nuestra vida corría peligro y no veía salida”.

Son algunos ejemplos de los testimonios que llegan cada día a la Fundación Cepaim de mujeres migrantes que sufren el drama de la inmigración y la violencia de género, y que hoy se darán a conocer en un acto en la Plaza Mayor.

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