30 enero 2023
  • Hola

El drama de Pilar Blanco, con un ingreso de 121 euros: “Solo puedo ducharme cada 8 días”

La salmantina pasó de percibir 523€ a 121€ el mes pasado sin ninguna explicación. “No sé como voy a pagar el alquiler”, relata esta profesora de español en paro

24 ene 2023 / 19:24 H.
Ver Comentarios

PALABRAS CLAVE

Cada mañana Pilar Blanco abre el buzón buscando una respuesta. Como si detrás de la pequeña pestaña estuviera la pastilla que le alivie la ansiedad que la mata desde que fue a poner al día la cartilla a principios del mes pasado. “No me lo podía creer. Solo aparecía la actualización con 121 euros y no los 523 de todos los meses. Pensaba que sería alguna tasa o el retraso de otros meses y a mí lo primero que se me venía a la cabeza era pensar cómo iba a hacer para pagar el alquiler, la luz, el gas y la comida”, lamenta esta profesora de español salmantina que fue una de las afectadas por el cambio obligatorio de la Renta Garantizada de Ciudadanía al Ingreso Mínimo Vital. “No teníamos ninguna opción. Teníamos que solicitarla, a pesar de que con la Renta de Castilla y León no tuve ningún problema”, precisa.

Pilar considera una “injusticia” esta reducción en la cuantía sin que se la hayan justificado ya que los únicos ingresos que ha percibido son los procedentes del Ingreso Mínimo Vital y varios meses de las ayudas de emergencia concedidas por el Ayuntamiento de Salamanca. Lleva el ahorro hasta la máxima potencia. “Pongo la lavadora cada 15 días y me ducho cada 8 porque no puedo poner un agua caliente que no podría pagar. A pesar de ello, es imposible que con estos 121 euros pueda pagar todos los suministros”.

Nos atiende en su vivienda y el frío se percibe pese a que no han sido las Navidades más frías. “Se queda la nariz roja, pero me arropo lo más que puedo. Nunca había tenido resfriados hasta ahora”.

Solo hace falta que una serie de acontecimientos se precipiten para caer en desgracia. Pilar nació en Salamanca y se matriculó en Filología Inglesa en la Universidad donde pronto empezó a dar clases de español hasta que el amor le llevó a Italia. Allí junto a su marido tuvieron dos hijos hasta el fallecimiento por un cáncer. “Sumado a la pérdida de mi marido y el dolor que sentía me quedé sin nada por un familiar suyo. Tuve que renunciar a la herencia para evitar las deudas, a la pensión de viudedad y a que mis hijos ya no quisieran verme por sus influencias”, relata sobra una vida que asegura está cargada de dolor. No ha visto crecer a sus hijos, salvo los mensajes que le envía alguno de los amigos que mantenía durante esa época. Mira de forma intensa una de sus fotografías.

Tras ese desenlace tuvo que volver a España con los bolsillos vacíos, una maleta y apenas un año cotizado de las casi dos décadas que había vivido en Italia. “Tu gran corazón te llevó a confiar en personas de ínfima cualidad humana”, recuerda sobre las palabras que le dijo su padre.

Tocaba empezar de cero en su ciudad natal desde la casa de sus padres pero con una experiencia de 40 años enseñando español. Pese a que habla perfectamente castellano, inglés e italiano las puertas se le cerraban cada vez que pedía un trabajo. “Los jóvenes lo tienen difícil, pero tener más de 50 años y que todos los días recibas un no por respuesta se hace muy difícil”. Con ayuda de sus padres se alquiló un apartamento y comenzó a tratar de empezar una nueva vida que aún sigue siendo demasiado difícil de encontrar. Recibió la ayuda de Cáritas Diocesana de Salamanca y de Cruz Roja para salir adelante. Alimentos y ayudas para el pago del alquiler sumado al Ingreso Mínimo Vital le habían permitido hasta ahora tirar hacia adelante.

Sus conocimientos no se oxidan. Además de ser receptora de las ayudas de la ONG católica, también participa como voluntaria enseñando castellano a los extranjeros que acaban de llegar a España.

Quiere denunciar la situación que ha sufrido con el Ingreso Mínimo Vital para que se vea que detrás de los números y estadísticas hay personas con una historia. “Esta injusticia no la he sufrido yo sola. Hay cientos de personas que tienen que estar viendo cómo se reduce o desaparece su ayuda a la Seguridad Social y que no saben cómo van a pagar la luz a final de mes”.

Esta situación le ha llevado a escribir una carta al Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, para pedir que se solucionara su situación que escribió a mano en un papel rallado “al no tener dinero para folios”, tal y como le explicaba. “El único modo de subsistencia me lo han quitado sin motivo alguno. No ha habido un aviso, una justificación, absolutamente nada”, se queja amargamente en el escrito dirigido a la institución. Blanco le relata todas las penurias que pasa: desde la imposibilidad de poner la calefacción a no poder encender el agua caliente o tener que recurrir a organizaciones para obtener comida.

Escribe la carta tras acudir a la Seguridad Social a obtener una respuesta y tampoco obtener ayuda. Sigue esperando que alguien le dé una solución a lo que considera un error. Mientras tanto, trata de buscar la magia que le permita este año pagar las facturas de la luz y el teléfono con apenas 121 euros. “Yo seguiré peleando”, concluye.

Recupera variable LOGO:
https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/d02eb2dc-2fcb-4c80-a2f6-a5cfab1e30e3.svg

https://www.lagacetadesalamanca.es/base-portlet/webrsrc/ctxvar/a835bb89-65e8-449c-9619-d30e7c8e74ec.png