07 abril 2020
  • Hola

El drama de las funerarias: “¿Cómo vamos a recoger los muertos si nos falta material?”

Una madre tiene que hacer cada día mascarillas para la funeraria de su hijo

25 mar 2020 / 19:58 H.

“Estamos trabajando a destajo y aquí nadie se acuerda de nosotros, salvo nuestras familias”. Así lo manifestaba en las últimas horas un operario de una funeraria salmantina y lo hacía para destacar la labor de su gremio, que está viendo cada día como las cifras de fallecidos se multiplican y como a los familiares no les queda otra que asumirlo sin poder darles el último adiós como quisieran para no contagiarse y contribuir con la pandemia. Un sector que pasa ahora por una situación más que preocupante, porque a las alarmantes cifras de mortalidad y el consiguiente riesgo de contagio entre los trabajadores, se ha unido ahora la escasez de equipos para recoger y manipular los cadáveres. Ante la gravedad de la situación, la Junta comenzó a suministrar esta semana los primeros materiales de protección en el gremio.

Nos faltan guantes, nos faltan mascarillas, nos faltan trajes de protección... llegará un momento que lo poco que tenemos ahora se nos agote... A la dureza del trabajo se une la incertidumbre ante la falta de material", señalaba otra trabajadora de una funeraria salmantina, mientras que otro lamentaba que "las cifras -de fallecidos- continúen disparándose cada día".

"La gente tiene que ir equipada con guantes, monos y demás”, comentaba al respecto uno de los responsables de otra funeraria de Salamanca , que lamentaba: “Cuando nos quedemos sin material no sé qué haremos para recoger a los muertos”.

Una situación crítica que este lunes provocó que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, remitiera una carta al ministro de Sanidad, Salvador Illa, para anunciarle el cierre de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios, simplemente porque sin material los trabajadores no pueden seguir funcionando. Tras el aviso de las autoridades madrileñas, en Salamanca la respuesta de la Junta no ha tardado en llegar: el gremio recibió el lunes un correo electrónico de la Consejería de Sanidad en el que se les aseguraba que se estaba coordinando el abastecimiento y el martes mismo empezaron a llegar los materiales de protección demandados, informan fuentes del sector, suministro que esperan se mantenga en días venideros para afrontar la grave situación.

Por lo demás no hay problema de momento, asegura este último, “el personal es suficiente, las cámaras son suficientes y las familias están respondiendo bien, entienden la situación”. Eso sí, acostumbrados a establecer con los familiares un trato mucho más directo, ahora el contacto resulta “muy extraño” y explica que muchos se dirigen a ellos ya por teléfono y son los trabajadores quienes se desplazan a sus casas, para que firmen la documentación necesaria. En estos casos, se les espera en el portal y los familiares solo tienen que bajar a firmar.

En el caso de los que deciden ir a las oficinas, por cada familia solo puede hacerlo un máximo de dos personas, todo se desinfecta y después de firmar la documentación precisa, la oficina se limpia de nuevo con lejía.

El drama de las funerarias: “¿Cómo vamos a recoger los muertos si nos falta material?”

La madre que hace mascarillas para la funeraria de su hijo

“No se trata del tiempo que tardes en hacerlo, se trata de colaborar para intentar solucionar algo”. Se llama María Ángeles Castelló y su hijo es gerente de una de las funerarias de la ciudad. El domingo esta sexagenaria no lo dudó y sin más decidió ponerse manos a la obra para tratar de aportar su granito de arena ante la urgente situación por la que pasa el sector fúnebre y todos en general. Sacando la tela de las batas desechables que le proporcionó su hijo, se ha propuesto surtirles de mascarillas que, aunque no son homologadas, sí pueden servir a los trabajadores en más de una ocasión “para salir del apuro”.

“Me han subido unas batas, porque yo solo tengo una máquina de coser y los hilos, así que con ayuda de otro modelo de mascarilla las estoy haciendo. El domingo hice siete y el lunes no llevo ni diez”, señala María Ángeles a LA GACETA. Así, desde su domicilio del barrio de Tejares, María Ángeles ocupa su tiempo en ayudar en lo que puede para luchar contra este virus, para evitar que el contagio siga propagándose y es que a sus 65 años de edad jamás pensó que pudiera vivir una situación similar.

PALABRAS CLAVE