06 mayo 2021
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El barrio salmantino humilde manchado por la droga

Hace 38 años nació Buenos Aires al entregarse las llaves de los 25 bloques

18 abr 2021 / 16:33 H.

Nació como un barrio de integración y esperanza, sin embargo en sus cuatro décadas de vida, la historia de Buenos Aires ha estado, por desgracia, ligada al narcotráfico y a la delincuencia, aunque también a la lucha vecinal por salvar el barrio y a la labor callada y solidaria de la parroquia para ayudar a los “invisibles”.

El 6 de julio de 1983, el entonces alcalde de Salamanca, Jesús Málaga, acompañado por el director provincial del Mopu, Enrique Clemente, acudían a la plaza de Extremadura para entregar las llaves de las viviendas de 23 de los 25 bloques construidos en la antigua finca de Buenos Aires. Se convertía entonces en uno de los barrios más jóvenes de Salamanca, una zona inspirada en los barrios residenciales de Londres. Fueron los arquitectos Fermín Querol y Javier Rey los que apostaron por bloques de viviendas en torno a una gran plaza donde giraría la vida de los nuevos vecinos.

El barrio de Buenos Aires en 1984, un año después de su estreno.
El barrio de Buenos Aires en 1984, un año después de su estreno.

Los 25 bloques de viviendas se iban a convertir en residencia de 350 familias que llegaban al barrio con la ilusión de iniciar una nueva vida. Dos de los bloques se destinaron para el alquiler de familias de pocos recursos, procedentes del antiguo barrio Chino y de las antiguas “caracolas”, el poblado chabolista situado en la zona de La Salle.

“Sólo había ilusión en aquellos tiempos. Gitanos y payos peleábamos por las mismas reivindicaciones”, recordaba Bernardo Pérez en su día, uno de los primeros propietarios de Buenos Aires.

Fiestas en el barrio de Buenos Aires en 1985.
Fiestas en el barrio de Buenos Aires en 1985.

Sin embargo, en poco más de cinco años, la actividad del narcotráfico comenzó a surgir en los dos bloques de alquiler y provocó que muchos vecinos decidieran emigrar fuera del barrio. Los bloques de protección oficial que se encuentran en la calle Villanueva de la Serena fueron ocupados después ilegalmente hasta el punto de que la administración autonómica desconocía quién vivía en las viviendas. Muchas acumulaban impagos y otras fueron vendidas o alquiladas al margen de la ley, facilitando el asentamiento de personas vinculadas con el tráfico de drogas. Con el paso del tiempo en esos edificios se asentó un gueto unido a la droga y convirtió a Buenos Aires en un barrio con habituales tiroteos, un alto índice de vandalismo y en el principal mercado de estupefacientes de la capital, beneficiado además por su buena conexión con la circunvalación y enlace a autovías.

Los años 90 fueron los más duros en el barrio por el narcotráfico, el desempleo, el absentismo escolar y los problemas de convivencia. La crisis de 1992 trajo consigo un desempleo atroz y comenzaron graves problemas con las drogas.

Cadena humana de los vecinos en otra protesta en Buenos Aires.
Cadena humana de los vecinos en otra protesta en Buenos Aires.

Los vecinos, hartos de esta situación insostenible, de la falta de apoyo institucional y de la ineficacia de la presencia policial, salieron a la calle en numerosas ocasiones a protestar en sonoras manifestaciones para reivindicar un “barrio limpio”.

La parroquia de Santa María de Nazaret con Emiliano Tapia a la cabeza, templo que ha cumplido 27 años en el barrio de Buenos Aires, ha sido el abanderado en la lucha contra la droga y los problemas de convivencia, además de ser casa de acogida.

Asociaciones de mujeres y de vecinos de Buenos Aires se han unido estos años a la parroquia para apoyar a esos vecinos que decidieron quedarse frente a la adversidad y se resistieron a dejar el barrio a su suerte. También la parroquia se convirtió en un centro de integración para colectivos en riesgo de exclusión: exreclusos y personas sin techo. Además de Emiliano Tapia, otro de los muchos nombres referentes del barrio es Manuela Romo, hermana del sacerdote Antonio Romo, que trabajó para promocionar a las mujeres de Buenos Aires e inmigrantes con un taller de hilanderas.

El alcalde Jesús Málaga, junto a las majorettes, en las fiestas del barrio en 1986.
El alcalde Jesús Málaga, junto a las majorettes, en las fiestas del barrio en 1986.

El barrio sigue luchando por salir adelante y hace sólo medio año estrenó nueva imagen en la mayor inversión urbanística desde 2004 para transformar la obsoleta plaza de Extremadura. Su futuro pasa ahora por la futura construcción de un centro de actividades empresariales que ayudará a la inserción laboral de las personas en riesgo o situación de vulnerabilidad o exclusión social.

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