26 febrero 2021
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El barrio donde surgió el rastro de Salamanca

El barrio del Oeste aparece con las primeras casas bajas que se edifican en torno al antiguo convento de los Carmelitas. En los años 60 se desarrolló y a finales de los 70 la asociación vecinal lanzó el mercadillo dominical

La iglesia del Monte Carmelo en la plaza de Carmelitas concluida en 1631 es el edificio que aún se conserva de los orígenes del barrio del Oeste. Es uno de los barrios con un fuerte movimiento vecinal, siempre con iniciativas innovadoras como es el concurso de arte urbano que en la actualidad llena de vanguardismo, colorido y vida sus calles, cocheras, trapas y edificios y que ya se ha convertido en ruta turística referente de la capital.

Con la toma de posesión de Málaga se concedió el permiso para el rastro que llenaba de vida bares y comercios de la zona

Como asociación vecinal, su primera propuesta para darse a conocer, sacar fondos y hacer algo original fue hacer un rastro en la plaza del Oeste en 1979. Cuenta Carmen García, una de las fundadoras de Zoes, que pidieron permiso al Ayuntamiento de Pablo Beltrán de Heredia y Onís pero no se concedió. “No obstante, como estábamos a pocos meses de que hubiera elecciones municipales, seguimos en nuestro empeño sin permiso y no se atrevieron ya a meterse con nosotros y suprimirlo”, explica.

Para darlo a conocer, los vecinos iban a otros barrios para anunciar con pintadas: “Domingo, Rastro Plaza del Oeste”. Los niños llevaban cromos y tebeos, la asociación vendía plantas para recaudar dinero y también algunos vecinos sus artesanías. Con la toma de posesión de Jesús Málaga tras las primeras elecciones democráticas, el Consistorio concedió el permiso de venta en rastro y empezaron a cortar la circulación en los aledaños. Pero, eso sí, cobraban una pequeña tasa a los vendedores y empezaron a llegar vendedores ambulantes con furgonetas, y al cabo de un año la cosa se fue extendiendo hasta ocupar toda la plaza del Oeste y parte de la calle Fray Luis de Granada.

Imagen de la plaza del Oeste en 1994 sin la actual fuente.
Imagen de la plaza del Oeste en 1994 sin la actual fuente.

Cada domingo el barrio del Oeste cobraba mucha vida con el rastro, los habituales regateos a pie de puesto, la notable afluencia de vecinos de otras zonas y después el tapeo por los bares de la plaza y zonas aledañas. Pero también desembocó en algunas quejas por el ruido que generaba o la imposibilidad de sacar los vehículos de los garajes en esa zona hasta que no concluía el mercadillo dominical. Fue el 14 de febrero de 1988, cuando ya estaba como alcalde Fernando Fernández de Trocóniz cuando el rastro se desaloja de la plaza del Oeste con una trifulca de vecinos, dueños de bares y comercios y algunos vendedores con la policía. El mercadillo se trasladó entonces a la ribera del río, donde se mantuvo unos años, hasta su traslado a La Aldehuela.

Imagen de la calle Asturias en 1988.
Imagen de la calle Asturias en 1988.

Más allá del rastro, conviene recordar que el barrio del Oeste tiene sus inicios en 1570 con la fundación del convento de Carmelitas, cuyas ruinas se encuentran en la Iglesia de Monte Carmelo. En torno al convento se edifican las primeras casas bajas y es a principios de 1960 cuando el barrio comienza a crecer en torno a plaza Carmelitas de manera desigual. Durante cientos de años, entre estas construcciones y el centro de la ciudad no había nada más que campo.

Los vecinos se manifestaron en numerosas ocasiones por la falta de asfaltado, luz y agua en el barrio en los 60

Recuerda Zoes que en los años 60 se construía “sin orden ni concierto”, a capricho de los constructores que no respetaban las pocas normas urbanísticas que había. Era obligatorio urbanizar las calles donde se iba a levantar un edificio, “pero eso nunca se cumplía”. Por eso en la calle todo era tierra, barro y en algunas zonas no había ni aceras. El agua no subía más allá del segundo piso de las casas. Por las noches el problema se agravaba al no haber luces. Tras las intensas manifestaciones vecinales, el Ayuntamiento reconoció la gravedad del asunto y pronto comenzó a urbanizar el barrio.

Infancia de juegos en las calles de barro

Los vecinos veteranos del barrio como Luis Poveda, cuyos padres tuvieron una carnicería donde hoy se ubica el innovador “edificio de colores”, recuerda bien su infancia en el barrio del Oeste jugando en la calle con los amigos en las calles sin asfaltar y saltando las tapias de numerosos solares.

El granero de la duquesa de Alba

El Camino Viejo de Villamayor, hoy avenida de Villamayor, era el lugar de entrada del grano de la provincia al granero de la Duquesa de Alba, que estaba ubicado en la actual Calle Granero. En el barrio del Oeste, la actuación de la alta burguesía fue bastante importante a partir de los años 30. Así que a lo largo del barrio se construyeron viviendas unifamiliares con jardines.

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