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Una placa en la fachada principal del Palacio Episcopal recuerda todavía que Franco tuvo ahí su cuartel general. ALMEIDA

Ni búnker ni aeródromo

La Memoria Democrática no podrá borrar que Salamanca se convirtió en 1936 en la capital militar y política donde nombraron a Franco generalísimo de las fuerzas nacionales de tierra, mar y aire y donde estableció su cuartel general

Domingo, 9 de noviembre 2025, 06:20

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El Gobierno ha «amenazado» con un nuevo catálogo de símbolos franquistas antes de que acabe este mes de noviembre coincidiendo con los 50 años de la muerte de Franco y de la llegada de la democracia, pero de los más significativos ya poco queda. La mayoría son placas metálicas con el yugo y las flechas que pertenecen a viviendas sociales levantadas por el Régimen y muchos de los propietarios, que son los que deben hacer frente a las obras, han decidido no quitarlas.

Salamanca se convirtió en los primeros meses de la Guerra Civil en la capital política y militar. Franco no solo estableció su cuartel general y su residencia oficial, también fue nombrado generalísimo de las fuerzas nacionales de Tierra, Mar y Aire y jefe del Estado en San Fernando, en Matilla de los Caños, a escasos 40 kilómetros de Salamanca, donde los alemanes habían improvisado un aeródromo y donde se reunieron un 21 de septiembre de 1936 varios coroneles y generales para unificar el mando.

El improvisado aeródromo pronto fue trasladado a Matacán que presentaba mejores condiciones. De él solo queda una pequeña pista, que más bien parece un camino de tierra. En ese lugar, años después, en 1946, la Diputación de Salamanca con la ayuda de varios municipios decidieron levantar un monolito y una capilla dedicada a Santiago Peregrino en homenaje a Franco.

La capilla fue encargada al arquitecto Eduardo Lozano Lardet, como aparece recogido en el Inventario de Bienes de la Diputación provincial. Se acabó en 1949 pero no fue inaugurada hasta siete años después, en septiembre de 1956, por el propio Franco, que regresó al antiguo aeródromo de San Fernando para conmemorar sus 20 años como jefe de Estado.

La Diputación y varios pueblos sufragaron la ermita de Santiago Peregrino, en San Fernando. La inauguró Franco en 1956.

De la pequeña edificación religiosa solo quedan las cuatro paredes. Está totalmente en ruinas. Algunos de los elementos, como un pequeño altar y un imagen de San Fernando se encuentran en la iglesia de Matilla de los Caños.

Poco después del nombramiento en Matilla de los Caños, el caudillo trasladó su cuartel general y su residencia al Palacio Episcopal de Salamanca que le cedió el entonces obispo Enrique Pla y Deniel. Estuvo hasta octubre de 1937, una vez finalizada la Campaña del Norte, cuando trasladó su residencia a Burgos. El edificio de la plaza de Juan XXIII se encontraba estratégicamente bien situado, junto a los fuertes muros de la Catedral Vieja.

Para dejar constancia de lo que supuso el viejo edificio en ese momento histórico, la Diputación provincial colocó una placa conmemorativa en la entrada del palacio Episcopal. «Aquí vivió y dirigió nuestra Cruzada Nacional el caudillo Franco», se puede leer.

De la pequeña edificación religiosa solo se conservan las cuatro paredes en ruinas, como se puede apreciar en la imagen de la izquierda. Un pequeño altar y un San Fernando se encuentran en la iglesia de Matilla.

A pesar de la seguridad que ofrecía el emplazamiento por la proximidad a la Catedral, Franco ordenó construir un búnker subterráneo en el jardín del palacio, como última protección ante un posible ataque por aire.

Después de la Guerra Civil, el edificio volvió a ser residencia del obispo hasta 1983 que, por un convenio firmado entre el entonces alcalde Jesús Málaga y el obispo Mauro Rubio, pasó su uso a manos del Ayuntamiento que realizó una intervención urbanística por el mal estado en el que se encontraba.

Franco fue nombrado Generalísimo en un barracón en el aeródromo de San Fernando. Los historiadores aseguran que solo quedan las ruinas de una réplica.

Fue en esa primera reforma cuando Jesús Málaga decidió derribar los muros interiores del búnker de Franco. El Palacio Episcopal se mantuvo en manos municipales durante 18 años en los que acogió el archivo y el Museo de Historia de la ciudad.

El Gobierno no conmemorará el 50 aniversario de la muerte del dictador, pero coincidiendo con el 20-N celebrarán una serie de actos en todas las provincias. En Salamanca comenzarán el día 17 y se prolongarán hasta principios del mes de diciembre.

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