26 septiembre 2020
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Botellones sin disimulo alguno en los pisos: “No para de pasar gente con bolsas de alcohol y hielo”

Hosteleros denuncian el paso de grupos cargados de bebidas mientras ellos pierden dinero por las restricciones

17 sep 2020 / 12:04 H.

Apostados en la puerta de sus negocios los empresarios del ocio nocturno ven cómo el aforo de sus terrazas se reduce considerablemente y apenas entran clientes en el interior. Las restricciones impuestas por la Junta de Castilla y León para atajar los rebrotes de coronavirus en la ciudad les llevan a la ruina, mientras ven cómo pasan frente a sus locales los grupos de jóvenes cargados con bolsas de botellas de alcohol y hielo. “Nos sacrifican por nada. Por aquí no para de pasar gente con bolsas”, lamenta José Luis, en relación a que es precisamente la hostelería la más afectada por las medidas restrictivas que de momento no tienen un efecto significativo en la ciudad. Echa la culpa a las reuniones en pisos, parques y piscinas comunitarias. “Nos han entrado unas 30 personas dentro en total”, se queja.

Los clientes tampoco están contentos con las restricciones que impiden disfrutar del tiempo de ocio en los establecimientos y creen que no se actúa con la dureza necesaria contra las fiestas en los pisos o incluso en las urbanizaciones con piscina, donde es frecuente que estos días se celebren encuentros de fin de verano y meriendas de grandes grupos de vecinos.

Los empresarios del ocio nocturno consideran la situación actual como crítica, después de meses cerrados durante la cuarentena. A las pocas semanas de recuperar la actividad, comenzaron las restricciones horarias y después la prohibición de atender en el interior. Aunque hace una semana han podido compatibilizar su licencia con la de bar para atender a los clientes dentro, los negocios no remontan.

Por eso exigen más control con las reuniones ilegales y las fiestas ilícitas de jóvenes que pueden suponer un foco de contagios. De hecho, a pesar de que las restricciones en la hostelería entraron en vigor hace dos semanas, la situación epidemiológica de la capital no solo no ha mejorado, sino que ha empeorado. Por eso los hosteleros defienden de nuevo que no son ellos el problema, sino la solución. “En los locales podemos controlar que se cumple la normativa, en las reuniones clandestinas, no”, insiste José Luis.