09 diciembre 2019
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Así se vivió en Salamanca la llegada del hombre a la luna

La ciudad se dividió entre los escépticos y los que respaldaban a la ciencia

22 jul 2019 / 07:55 H.

    Cuando el 16 de julio de 1969, las maquinarias del Apolo 11 y el cohete Saturno V comenzaron a funcionar para el despegue que se programó a las 13:32 horas desde Cabo Cañaveral, en Florida, hasta la Luna, nadie pensaba que un tema tan novedoso podría generar tanto escepticismo entre científicos, especialistas y el resto de personas. Los tres astronautas que se subieron a bordo, Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, se convertirían en protagonistas muy pronto al copar todos los focos de atención y planificar algo que en un principio parecía imposible: llegar hasta el satélite.

    En Salamanca, la llegada del hombre a la Luna y Jesús Hermida están fundidos en un recuerdo más que reciente y que parece salir a la luz cada vez que se recrea la incertidumbre que se vivió durante aquel 20 de julio. Aquella tarde, las ganas de conocer el veredicto final aumentaban y los salmantinos se dividían entre los que pensaban que era un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad. Encarnación Bravo, José Antonio García, Manuel Santos, María Ángeles Sánchez, Santos Idobro y Segundo Leis fueron testigos del nerviosismo que se generó en torno a las figuras de los que se convirtieron en las primeras personas en pisar territorio lunar. Con la escasa tecnología existente, estos salmantinos se encontraban en sus domicilios rodeados de sus familiares.

    Así se vivió en Salamanca la llegada del hombre a la luna

    En el caso de Encarnación, la incertidumbre pudo contra todo pronóstico y no fue capaz de continuar con las tareas domésticas a sabiendas de que el aterrizaje estaba a punto de convertirse en una realidad. No dudó en ponerse delante de “una televisión que casi ocupaba una sala y que emitía en blanco y negro”, junto a sus dos hijos, para vivir como si fuera en primera persona el desenlace. Por otro lado, Manuel Santos no duda a la hora de confiar en la ciencia: “Hay gente que cree que es un bulo, pero yo creo en la ciencia porque gracias a ella, estoy aquí”, afirma después de haber padecido discapacidad motora.

    Tampoco se puede dejar de mencionar la certeza con la que Santos Idobro y Segundo Leis recuerdan esta fecha después de que haya pasado medio siglo. Segundo lo vivió en Alemania, el país en el que llevaba trabajando desde los 18 años. Ambos, sentados en un banco, rememoran lo vivido: “Todos estábamos pendientes”. Bromeando sobre ese gran acontecimiento, estos salmantinos “de pura cepa” ponen el broche de oro a una generación que vivió expectante la conquista de este espacio exterior: “Si os parece, os invitamos a la Luna para ver cómo está aquello. Ahora, la Luna se les ha quedado pequeña y quieren ir a Marte”.