20 junio 2019
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Así está la campaña contra el tráfico de drogas en los colegios salmantinos

Los cuerpos policiales doblaron en 2018 la vigilancia en centros, lo que permitió desactivar un punto de venta. Los expertos advierten de que los menores empiezan antes a consumir

18 may 2019 / 11:34 H.

El refuerzo de la vigilancia policial permitió el año pasado desmantelar un punto de venta de droga en las cercanías de un centro educativo de Salamanca. Una actuación incluida dentro del plan director del Ministerio del Interior para mejorar la convivencia y seguridad en colegios e institutos y en el que también colabora la Policía Local. La iniciativa ha ido ganando en relevancia en los últimos años, como prueba que se llevaran a cabo 920 servicios de vigilancia, el doble que un año antes. Una medida adoptada a la vista de que los menores comienzan antes a consumir sustancias estupefacientes, indican los expertos y confirman las estadísticas.

La intervención que permitió acabar con el punto de venta tuvo lugar durante lo que los cuerpos policiales denominan fase de intensificación, la activación del control policial en los entornos de los centros escolares que coincide con los periodos de riesgo de incremento de oferta y demanda minorista de drogas. La actuación fue llevada a cabo por la Policía Nacional y neutralizó un punto de venta de droga en los 63 centros escolares que estuvieron bajo vigilancia esos días. Además, la lucha contra el tráfico de droga en los entornos educativos llevó a los agentes de los tres cuerpos implicados a efectuar 373 servicios de vigilancia durante la fase de intensificación, más de una tercera parte de las actuaciones realizadas en todo el año.

Los jóvenes de 12 a 21 años que participan en programas de rehabilitación han aumentado un 36%

El punto desmantelado en Salamanca fue uno de los 82 desactivados en el conjunto del país gracias al plan, que tiene entre sus medidas luchar contra la proliferación de sustancias estupefacientes en las cercanías de centros escolares. Un objetivo que responde a la mayor preocupación de la sociedad porque son cada vez más los menores que recurren a las drogas y a edades más tempranas.

El último informe de la Junta revela que la edad media en la que los jóvenes salmantinos tienen su primer contacto con las drogas, generalmente el cannabis, se ha situado por debajo de los 15 años —hay casos incluso de haberlo hecho a los 8 o 9 años—, un hecho insólito hasta ahora. De hecho, en 2015 la media entre las chicas era de 19 años, prueba del importante descenso de la edad desde entonces. La caída demuestra la importancia de las actuaciones policiales en los entornos de los centros educativos, como medida preventiva no solo para ahuyentar a posibles traficantes de droga, también para impedir que los escolares consuman por miedo a ser pillados.

Otro dato revelador del problema al que se enfrenta la sociedad también es el número de menores que consumen drogas. El programa “Lazarillo” que coordina Cáritas atiende a jóvenes de entre 12 y 21 años de Salamanca que se encuentran en esta situación. En el último año, la participación en rehabilitación ha aumentado un 36%. Los expertos indican que entre los menores hay una percepción muy baja del riesgo que supone consumir sustancias como el cannabis. Un hecho que los agentes intentan rebatir con charlas a alumnos en los centros escolares sobre drogas y alcohol. El año pasado fueron 65, el doble que en 2017.