24 enero 2023
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Así es la preparación de la vuelta de la Semana Santa a Salamanca

Los costaleros del Rosario inician los ensayos con vistas a su estreno en la Semana Santa. La pandemia truncó la primera salida procesional en 2020. “Hasta que no estemos en la calle, no nos lo creeremos”

22 feb 2022 / 16:11 H.
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“Son muchos años esperando. Disfrutarlo como si fuera el último y todas las mascarillas puestas”. El capataz del paso de Jesús de la Redención, Javier Casas se dirige a los costaleros en plena noche cerrada. Son las 22:30 horas y el paso sobrepasa la puerta de la casa de hermandad de la Archicofradía del Rosario. “Todos por igual”, dirige sin que tenga que dar muchas órdenes. La mayoría ya ha cargado el costal portando a la Virgen del Rosario, pero es necesario refrescar tras dos años de ausencia y para que los novatos adquieran conceptos.

La historia no pudo ser más injusta. Tras una década esperando obtuvieron el visto bueno del obispo en junio de 2019. Empezaron los ensayos para su estreno en la Pasión salmantina pero la pandemia desbarató todos los planes y aplazó los sueños hasta 2022. Ya con las normas aprobadas en el contexto de pandemia, fue obligatorio el uso de la mascarilla durante todo momento. “Es inexplicable lo que sentimos en este momento”, explica Mario Fuentes, uno de los veteranos de la cofradía que recordaba la “lucha” por conseguir la rama penitencial. “Hasta que no estemos en la calle, no nos lo creeremos”.

Toda la preparación de los costaleros cuenta con un guión prestablecido: la ‘igualá’ de la cuadrilla de costaleros altos y bajos. Cerca de 70 personas acuden a este momento, aunque la previsión es que el Sábado de Pasión acudan 85. A diferencia de los que cargan con el hombro —mayoría en la Semana Santa de Salamanca salvo Jesús Despojado— lo que se mide es la séptima vértebra cervical, lugar donde se apoyara el costal y donde descansará el peso de las trabajaderas. Para aliviar el peso del costal se prepara una almohadilla rellena de paja, esponja u otras telas donde recae el peso fundamental del paso y que es preparado meticulosamente entre todos los hermanos, al igual que la colocación de la faja. Tradicionalmente se utiliza y se usan las fajas corrientes de tela, algodón, para evitar que sufran las lumbares. Los más veteranos suelen ayudar para garantizar que se coloque de forma adecuada, al igual que el costal. “Estamos manteniendo todos los protocolos covid con mascarilla en todo momento bajo el paso, aunque el día de la procesión será más complicado porque habrá faldones, de momento trabajamos con que ese día también lleven la mascarilla”, detalla el capataz.

Durante el ensayo, los costaleros sí que son capaces de ver en el exterior, pero el día de la procesión, los capataces y contraguías serán los encargados de guiar sus pasos. Dispuestos en formación de cinco bajo las trabajaderas, el golpe del martillo ya advierte de que el paso va a comenzar a andar. Ese movimiento ya pone a los costaleros en alerta y las manos sobre las trabajaderas delanteras. Aún no soportan peso. El segundo toque de martillo obliga a meter los riñones y colocar el costal bajo la trabajadera. Llega el tercero donde los costaleros dan un salto despegando sus pies del suelo ‘al cielo’ o lo levantan a pulso, situación elegida para sacar el paso de la sede e iniciar un camino por las calles del polígono de La Aldehuela alejados de la monumentalidad que vivirán el próximo Sábado de Pasión. Será el primero para Rodrigo y Víctor, de 19 años. “Justo cuando tenía la edad para salir nos pilló la cuarentena. Lo estábamos deseando”. Hoy están más cerca de llevar a Redención sobre el costal. Hay relevo y futuro.

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