14 julio 2020
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A la caza de un rebrote del coronavirus en las aguas residuales de Salamanca

Científicos de la Universidad y de Aqualia están desarrollando un proyecto para conocer la carga genética del virus en los depósitos de la depuradora y alertar si aumenta

29 jun 2020 / 14:25 H.

Científicos de diversos centros de investigación de la Universidad de Salamanca están desarrollando un proyecto para, a través del análisis de las aguas residuales, conocer la carga genética existente del coronavirus COVID-19 y alertar de un posible rebrote en caso de que los parámetros aumenten sin motivo aparente.

Desde que comenzó la pandemia de COVID-19 fueron muchos los países europeos que vieron en el estudio de las aguas residuales una vía para controlar la expansión de la enfermedad. La Universidad de Salamanca no podía quedarse atrás, Ángel Emilio Martínez de Alba, virólogo y biólogo del Centro Hispano-Luso de Investigaciones Agrarias (CIALE), lidera la investigación en la que también está implicado personal del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico del Agua (CITDA), así como de la empresa concesionaria de la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Salamanca, Aqualia.

El estudio comenzó en el confinamiento, de forma de la recogida de muestras se ha llevado a cabo al principio y al final de la fase 1, en la fase 2 y se continuará de forma periódica tras el estado de alarma. De momento, se han recogido muestras durante tres semanas, un día por semana, y varios puntos por día para intentar tener una idea global, unas 72 por día, con lo que analizarán un total de 216 muestras en este primer escrutinio. “El objetivo es tener un patrón, saber cuál es la carga genética del virus que tenemos en este momento con recogidas puntuales en el tiempo y después ver si esa carga varía. Luego, una vez que se establezca un protocolo fiable, se harán muestreos periódicos de forma que en caso de que se dé un aumento de la concentración genética del virus en las aguas residuales, se sabrá que la enfermedad está repuntando. Sería como una especie de alarma antes de que pueda llegar a ser un problema sanitario. Se podría detectar una o dos semanas antes de llegue a la gran parte de la población”, explica Ángel Emilio Martínez de Alba.

De momento, no cuentan con datos sobre cuál es la carga genética del virus que han detectado en las aguas residuales, pero el investigador que lidera el proyecto insiste en su utilidad: “El virus es muy difícil que se mantenga activo en el agua porque es muy sensible a cambios ambientales y las aguas residuales no son el entorno ideal para que sobreviva, sin embargo, el material genético se mantiene estable, así que puede haber una correlación entre la apreciación del material genético y la carga vírica que llega a las aguas residuales, sería un indicativo de la cantidad de enfermos que están aportando residuos contaminados al sistema con independencia de cómo les afecte”. De esta forma explica el biólogo que el rastreo del COVID en las aguas residuales se apreciará aunque los enfermos no tengan molestias gastrointestinales y añade: “Hasta hace poco se pensaba que el virus solo se expulsaba por las vías respiratorias, pero ya se ha comprobado que sale por las heces también, que es uno de los problemas que tenían con las personas fallecidas porque en las autopsias había riesgo de contagio por esta vía. Fue cuando esto se supo cuando comenzó la idea de analizar la presencia del virus en aguas residuales”.

Los investigadores están a la espera de reactivos para procesar las muestras de forma que en pocas semanas se conozcan los primeros resultados del estudio.

Ángel Emilio Martínez (Virólogo y biólogo del CIALE): “Dando negativo, 30 días después se libera virus por las heces”

A la caza de un rebrote del coronavirus en las aguas residuales de Salamanca

Durante el confinamiento, Ángel Emilio Martínez de Alba, contratado posdoctoral en el Centro Hispano-Luso de Investigaciones Agrarias, puso en marcha el proyecto para el estudio de las aguas residuales. Virólogo de plantas y biólogo dentro del laboratorio de Fitopatología y Control Biológico, con Enrique Monte al frente, ha participado también en el proyecto de validación del nuevo robot germicida, implicándose por completo en la lucha contra el COVID-19.

“Aunque la infección viral se suele detectar en las vías respiratorias, incluso dando negativo, hasta 30 días después se puede estar liberando por las heces. La eliminación que se produce del virus en el cuerpo no es homogénea, hay ciertas zonas en las que aparece antes y también de las que desaparece más tarde, de forma que va ocupando distintas partes del cuerpo”, explica el especialista y comenta que dependiendo de la especificidad que se utilice en el estudio se puede determinar si el virus está circulando, pero también su cantidad, de forma que este proyecto permitirá hacerse una idea de la cantidad de virus que hay en la población, por lo que se podría confirmar si, como dicen algunos investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, entre ellos Margarita del Val, hay más virus circulando ahora que al inicio del estado de alarma. En pocas semanas, Salamanca podrá saber cuáles son sus datos.