04 agosto 2021
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A caballo entre Salamanca y Madrid: los problemas de quienes quieren asentarse en un pueblo

Sebastián López y Yolanda Izquierdo han dado el paso de asentarse en dos pueblos de Salamanca, aunque todavía tengan que desplazarse a Madrid por trabajo

22 jul 2021 / 11:00 H.
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Sebastián López está en su segundo intento de asentarse en Salamanca. El primero fue hace unos meses, cuando optó a la concesión de un proyecto dedicado a la restauración en Sardón de los Frailes. No hubo suerte entonces, pero su empeño por redirigir su carrera profesional fuera de Madrid continúa. Lo hace gracias a la ayuda de Adriss. Ha comenzado los trámites para poner en marcha una granja de gallinas y un huerto en San Miguel de Robledo con el objetivo de producir materias primas que luego utilizará en su restaurante, también en la localidad. Incluso plantea la opción de dedicarse a la apicultura.

“Ahora mismo estoy a caballo entre Salamanca y Madrid. Sacar adelante el proyecto no es fácil”, indica Sebastián. Y eso que él proviene del mundo de la hostelería. “En la capital tenía un negocio, pero lo cerré en marzo de 2020 por la pandemia, y ya no se dieron las circunstancias para poder reabrir”, señala. Un revés que él ha convertido en una oportunidad para, aprovechando sus raíces salmantinas, apostar por un modelo de empresa diferente. “Tener algo parecido en Madrid a lo que proyecto en San Miguel de Robledo es difícil”, advierte, aunque reconoce que tampoco resulta fácil en Salamanca. “La virtud es la posibilidad de trabajar con tu producto, pero a la hora de comercializarlo, aquí falta población”, indica.

Unas decenas de kilómetros más al este se ha asentado Yolanda Izquierdo, concretamente en Puente del Congosto. El miedo al coronavirus le llevó a buscar acomodo en una localidad de la que procede una parte de su familia, pese a que por su trabajo, tiene una empresa dedicada a la reforma de casas, ha de acudir regularmente a Madrid. Lo hace en coche, ya que no hay transporte público. “Hace unos años había servicio de autobús, pero ahora no. Por lo menos a mí no me da pereza conducir”, explica.

Precisamente, el mayor problema que ve a la hora de que el medio rural atraiga a más personas se encuentra en la falta de servicios. “Puente del Congosto no es un pueblo pequeño. De hecho tenía tres bares, pero dos han cerrado y ahora solo hay uno en el verano. Tampoco hay tiendas. Y eso no es normal”, denuncia. Por fortuna para ella, y aunque llegue por satélite, no tiene problemas con internet.

Yolanda, de momento, no tiene planificado regresar a Madrid a corto plazo, aunque allí tenga un pequeño apartamento. Afirma que ella no es caso único, aunque no sabe si todos los que han dado el paso lo harán de manera permanente. “Conozco a personas jubiladas que están también aquí. Otra cosa es qué pasará el próximo invierno”, señala. Igual de cauto se muestra Sebastián López. “Si las administraciones no ayudan, en tema de comunicaciones o conexión por internet, será difícil que tenga continuidad. Si la pandemia remite, lo más probable es que muchos vuelvan a Madrid”, remarca.

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