SUPERACIÓN

Escribir y escribir aunque las manos no respondan

Almudena Merino nació con neuropatía periférica, enfermedad por la que ha sido sometida a 20 operaciones aunque eso no le ha impedido escribir tres libros

08.11.2018 | 11:02
Almudena Merino. | Cuesta

El optimismo que irradia Almudena Merino y su fuerza de voluntad son las claves para no dejarse vencer por la neuropatía periférica, la enfermedad degenerativa que los médicos le detectaron al nacer. Le dijeron que no iba a poder andar y que le restaría esperanzas de vida, pero esta mujer convertida en esposa y madre sigue empecinada en girar ese diagnóstico.

La silla de ruedas es su compañera desde los 14 años. Ahora con 41 años de edad y tras una veintena de operaciones puede hacer una vida normal, como cualquier mujer de su edad. De puertas para dentro, su familia es testigo de sus avances. Cada mañana, tras desayunar junto a su hijo de ocho años y despedirle antes de ir al colegio, Almudena Merino se levanta y se pone sobre el andador para caminar durante media hora pasillo arriba, pasillo abajo. Algo impensable hace más de una década. "Por la calle me da miedo porque no tengo equilibrio, pero sigo trabajando en ello. No lo voy a dejar", subraya ella que lleva dos décadas "estable" con su enfermedad.

A las dos sesiones de fisioterapia semanales, Almudena suma las mañanas en casa empleadas a hacer bicicleta, ejercicios de musculación y rehabilitación que le sirven para recuperar la fuerza física y la movilidad perdida en sus articulaciones. Durante las tardes, tras ayudar a su hijo con los deberes, Almudena dedica una o dos horas libres a su pasión más terapéutica, según confiesa: la escritura. "No puedo trabajar en otra cosa y así me siento útil y puedo seguir activa", explica.

"El escondite de una rosa" se presenta el día 17 en el Casino. El sábado 17 de noviembre en el Casino (19:00 horas) presentará su tercera novela: "El escondite de una rosa". Ha pasado una década desde que publicó "Reflejos de una sonrisa" y "Secretos de un alma callada". Un embarazo difícil con reposo absoluto y la dedicación plena a su hijo en sus primeros años de vida justifican este "impass" literario de Almudena Merino que volvió a ponerse frente al ordenador hace dos años. No fue sencillo, no sólo por la inspiración sino por la movilidad de sus manos, mermada por una operación.

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