REIVINDICACIÓN

La sonrisa invisible de Laura Bernal que conmovió a OT

La distrofia muscular que impide sonreír y andar a Laura Bernal no amordaza su voz. Sus reivindicaciones ya han llegado a la Reina Letizia y a Operación Triunfo para pedir plazas de discapacidad en los conciertos

09.05.2018 | 10:39
La reina Letizia junto a Laura Bernal y su madre Violeta Jiménez durante el encuentro en el que la salmantina reivindicó la eliminación de barreras.

Laura Bernal sonríe a través de unos ojos negros grandes y expresivos. No es metáfora. Laura no puede reír, ni mostrar emociones a través del rostro a causa de una distrofia muscular facio-escápulo-humeral, uno de esos caprichos de la genética que afecta a uno de cada 20.000 nacimientos. "Al no expresar una sonrisa, la gente piensa que estoy todo el día enfadada y las relaciones se vuelven complicadas", expresa esta salmantina de 18 años natural de Peñaranda. Su madre, Violeta Jiménez, refuerza esta idea: "Laura no puede sonreír pero a través de sus grandes ojos expresivos denota cabreo, alegría o enfado", reconoce.

Laura heredó de su madre un carácter reivindicativo forjado día a día para pedir la eliminación de barreras. "Las redes sociales mueven el mundo", explica Bernal para recordar el maremoto que ha provocado con su crítica a la organización del concierto de Operación Triunfo en el Santiago Bernabeú por no tener suficientes plazas reservadas para personas con discapacidad. "Sienta mal que siga habiendo estas trabas", reivindica. La joven trasladó su malestar a través de las redes sociales ya que la colocaron en una lista de espera porque, según asegura, todas las entradas de movilidad reducida se habían destinado a socios del Real Madrid. "Me parece bien que tengan privilegios, pero no es normal que siga habiendo sitio en otras zonas y no se haya pensado en personas con discapacidad que no sean socias", explicó. La crítica tuvo una gran movilización en las redes sociales con más de 300 interacciones y el gesto positivo por parte de los cantantes. "No te preocupes que seguro que se puede arreglar, vamos que tú no te pierdes el concierto", respondió José Antonio, uno de los cantantes.

No es la primera vez que sus reivindicaciones llegan alto. La semana pasada fue la Reina Letizia la que las escuchó de primera mano en el congreso de enfermedades raras celebrado en Villanueva de la Serena (Badajoz). Laura fue la voz elegida para trasladar las reivindicaciones. Huyó de generalidades y trasladó sus problemas del día a día. Estudia para ser técnico de laboratorio clínico y biomédico en un instituto salmantino con barreras en el día a día. "Por ejemplo dije las dificultades que tengo en el laboratorio que necesito la ayuda de mis compañeros porque la mesa del laboratorio es demasiado alta o no poder ir a la cafetería con mis compañeros porque hay escalones", recuerda sobre la primera vez que habló ante una multitud. Reconoce que el hecho de no poder elevar los brazos puede influirle en un trabajo futuro y espera que las empresas pongan los medios necesarios. "Ahora me ayudan mis compañeros, pero no sé lo que pasará en el futuro", argumenta sobre un futuro en el que sabe que tendrá que pelear. "Lleva desde los diez años en la silla de ruedas y nunca la ha detenido nadie", confiesa su madre.

Laura confiesa que Doña Letizia se mostró "muy cercana" aunque sin salirse de la "seriedad" del protocolo. Esta joven salmantina denuncia los obstáculos del día a día desde las "rampas demasiado inclinadas" que impiden acceder a un comercio, el "escalón inoportuno" de una tienda de ropa o tener que "hacer un rodeo y andar el doble que el resto".

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