DELINCUENCIA

Las expulsiones de extranjeros, en mínimos al disminuir la población reclusa de Topas

Los policías escoltan a los delincuentes y a los sin papeles a Barajas, Portugal, Marruecos y otros países

15.10.2017 | 04:45
Dos agentes y un expulsado, subiendo a un avión.

Las expulsiones de extranjeros desde Salamanca han caído a mínimos históricos y la causa fundamental es la drástica disminución de la población reclusa de Topas.

La mayoría de las expulsiones se producen entre quienes tienen penas pendientes de cumplir, por motivos de seguridad pública y orden público. Los casos de "sin papeles" que deben abandonar la provincia son poco numerosos. De acuerdo con los datos facilitados por la Subdelegación del Gobierno, de las 69 expulsiones ejecutadas en 2016 solo tres fueron por estancia irregular. Y de las 36 realizadas en el primer semestre del año, se contabilizaron dos entregas a otros países de quienes no se encontraban en situación regular.

La Policía suele descubrir que los afectados no tienen papeles cuando son detenidos por algún delito, según explica Óscar García, jefe de la Sección de Extranjería de la Subdelegación.

Los agentes de Salamanca escoltan a los expulsados al aeropuerto Madrid-Barajas; a Portugal vía Fuentes de Oñoro e incluso hasta Ceuta, para que pasen a Marruecos, tras un trayecto Madrid-Algeciras, donde se coge un ferry para cruzar hasta África. Y pueden ir hasta los países donde son expulsados en sus labores de acompañamiento, tarea que también se realiza desde la Unidad Central de Extranjería y Repatriación.

Desde enero de 2016, los extranjeros expulsados desde Salamanca han sido conducidos hasta Marruecos (21 casos), Portugal (12 extranjeros), Rumanía (14 casos) y Colombia (10 extranjeros). Y también a un gran número de países: Bolivia, Nigeria, Lituania, Holanda, Venezuela, Rusia, Francia, Perú, Senegal, China, Bulgaria, Serbia, Argentina EEUU, República Dominicana, Guinea, Francia, Alemania, Brasil , Albania, Ucrania, Georgia, Polonia, Uruguay, Israel Costa de Marfil, Panamá, y Letonia.

Cuando las expulsiones se producen por resolución judicial y para sustituir la pena que el extranjero está cumpliendo en Topas, los afectados no pueden regresar a España en un plazo de cinco a diez años, en función de la pena sustituida.

Es habitual que existan más expedientes de expulsión que expulsiones ejecutadas en la práctica. Hay ocasiones en que los extranjeros están en prisión y tienen una orden de expulsión pendiente por motivos administrativos, pero no se puede llevar a la práctica hasta que los afectados no salgan de la cárcel.

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