ÓBITO

Perfil de Pérez Millán: la cara más amable y cariñosa del 'Dr. No'

Juan Antonio Pérez Millán se mostraba como una persona cercana y muy trabajadora

05.05.2017 | 10:46
Pérez Millán.

Juan Antonio Pérez Millán ha fallecido este viernes a los 68 años de edad. Quienes le conocían bien, dicen que era un apasionado del trabajo, que cuidaba al máximo sus amistades y que nunca eludía una buena conversación. Huía de halagos y alharacas y se refugiaba en la lectura y la escritura cada vez que sentía algún sobresalto. Paciente, pero impetuoso exigente, pero respetando la iniciativa personal curioso por naturaleza, pero poco amigo de las nuevas tecnologías, Juan Antonio Pérez Millán, excoordinador de la Filmoteca regional y Medalla de Oro de Salamanca, responde al perfil del investigador sacrificado, meticuloso y visionario.

En las distancias cortas es, según sus colaboradores, donde más se hacía notar: cercano, humilde y cariñoso, capaz de combinar el talante afable del hombre sureño -no en vano es natural de Algeciras, Cádiz- con la recia y terca raigambre del castellano.

Y es que son muchos los años que llevaba en Salamanca. Tal vez por eso, entre sus colegas de la Filmoteca Nacional le pusieron el apodo de "Dr. No", sin duda alguna por su compromiso y exigencia en cada proyecto emprendido. Eso sí, nunca rehuía una buena conversación -y si es con una copa de vino blanco en la mano, mejor, pero sin cigarro, pues el vicio lo dejó por "imperativo legal". ¡Y mira que era un fumador empedernido!- ni una buena sesión de cine.

Urbanita y poco amante del campo, Pérez Millán se mostraba como un viajero incansable y todo un entusiasta de la fotografía, especialmente de la de artistas famosos -su pasión por la iconografía de Marilyn Monroe es casi enfermiza-, y de las películas de Bertolucci, su gran maestro, con "Último tango en París" como la gran "meca" del cine.

Llegó a coquetear con la política -durante nueve meses fue consejero de Cultura en la Junta de Castilla y León (1986-1987)-, pero nunca se sintió atraído por ella. Al contrario, tuvo la mano izquierda suficiente como para lidiar con políticos de un signo y de otro desde su puesto de funcionario. Y es que siempre le gustó trabajar desde las trincheras, en primera línea de fuego y rodeado de unos buenos compañeros. Tal vez por eso, la Filmoteca regional, su gran legado, es hoy en día un centro envidiado por muchos. Y quizás por eso, la Medalla de Oro que recibió en 2014 estaba más que justificada.

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