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S. Dorado

Sanjuanejo

Sábado, 3 de febrero 2024, 18:50

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Todo Ciudad Rodrigo y las localidades próximas se reunieron en la villa pedánea de Sanjuanejo para asistir a una de las más populares tradiciones de la zona: la celebración de San Blas. Cientos de personas acudieron al encuentro, impacientes por hacerse con las gargantillas, cuyos colores primarios, y muchos tonos pastel, quedan eclipsados a menudo por el naranja característico de los orgullosos “farinatos”.

Pero antes del frenesí de compras de decenas de gargantillas por cada asistente, los mayordomos, ataviados con sus capas y portando los bastones, encabezaron, junto a mujeres vestidas de charras para la ocasión, el habitual periplo de media distancia desde la iglesia hasta el monasterio, destino en el que llega el momento de la oración.

En el camino de vuelta, dejando atrás una estampa con la silueta del monasterio, y cargando a hombros nuevamente la imagen de San Blas, los fieles regresaron al corazón de Sanjuanejo para asistir a la santa misa. El obispo José Luis Retana, en compañía de numerosas sotanas, dieron una nota extra de solemnidad al rito. También el alcalde mirobrigense y la Corporación municipal participaron en el evento, en el que se pusieron en venta 14.500 gargantillas, siendo el rojo el color de los cofrades.

También acudió a la esperada celebración el que fuera administrador apostólico de la Diócesis civitatense, Jesús García Burillo. El Monasterio de La Caridad volverá a lucir solitario en la ontananza, después de una emotiva visita en romería.

Pero la venta de las gargantillas es solo el inicio de toda una jornada de celebración y convites, y es que Sanjuanejo se convirtió ayer en un destino de peregrinaje al que grupos de amigos y familias enteras acuden a pasar una tarde agradable, especialmente teniendo en cuenta el soleado día de ayer, que invitaba a dilatar el tiempo de ocio y esparcimiento en el apacible entorno de Sanjuanejo y sus zonas ajardinadas alrededor de la plazuela que alberga la iglesia. Fieles, cofrades y vecinos de la comarca compartieron costumbres y tradiciones, protegiendo sus gargantas de todo mal.

Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
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Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas
Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas

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Sanjuanejo despliega un arcoiris de 14.500 gargantillas