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Antonio Risueño, sacerdote en Ciudad Rodrigo
El sacerdote taurino mirobrigense: «Mi pasión por el toro y mi vocación crecieron juntas»

El sacerdote taurino mirobrigense: «Mi pasión por el toro y mi vocación crecieron juntas»

Antonio Risueño participará este próximo fin de semana en Zamora en el primer Encuentro internacional de Capellanes y Sacerdotes taurinos

Miércoles, 3 de abril 2024, 16:59

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Este próximo fin de semana Zamora será el escenario de la primera edición de una cita que aunará a la religión y a la tauromaquia: el Encuentro de Capellanes y Sacerdotes taurinos. Entre todos aquellos que estarán en tierras zamoranas, llegados desde diferentes lugares de España y de América del Sur, habrá un representante de excepción de la comarca de Ciudad Rodrigo, el sacerdote Antonio Risueño.

Se trata de una persona muy querida y respetada en el mundo del toro en la provincia charra y que cuyo buen hacer traspasa los límites geográficos: «Cuando empezaron a preparar este encuentro varias personas le hablaron de mi al organizador, mi vinculación al mundo taurino y se pusieron en contacto conmigo y al final estaré allí estos días», comenta con humildad Antonio, «estoy contento, agradecido y gozoso de esta oportunidad».

El sacerdote intervendrá en una mesa redonda durante la mañana del sábado, para contar su experiencia junto a capellanes de plazas tan diversas como Santander, Toledo o Tlaxcala en México y San Cristóbal en Venezuela.

Y es que experiencia no le falta a Antonio, quien desde pequeño fue seducido por la fiesta nacional: «Nací en el mundo rural, siempre he sido de campo y el sinónimo de fiesta entonces, además de ir a misa los domingos, era cuando había toros y poco a poco fui bebiendo de esta afición».

Antonio recuerda la importancia que tenían durante su infancia y juventud, las corridas y festejos: «Cuando había toros en la televisión prácticamente se paraban los relojes para verlos... y obviamente luego llegaron los carnales y las primeras veces que me llevaron a ver un festejo a Salamanca». Una pasión que sin embargo no se reflejó en ponerse delante del animal «por dos motivos, cuando tienes edad y juventud las inquietudes eran otras y cuando se te echan los años encimas el físico no es el mismo», explica con una sonrisa, mientras recuerda que las veces que lo ha hecho «he tenido desigual suerte».

Su amor por el toro y su vocación religiosa fueron algo intrínseco en él y que se desarrollaron una junto a la otra. «Yo creo que ambas se retroalimentaban. Para mi, ser aficionado taurino no es solo algo de afición o hobby, es una cuestión existencial y antropológica y filosófica de mi persona», detalla Risueño, que considera que nunca hay que olvidar la vinculación que existe entre ambos mundos: «Nunca hay que olvidar que dentro de un traje de luces hay una persona con sus creencias, al igual que dentro de un sacerdote existen unas aficiones como tienen todas las personas».

Además, su compromiso con la tauromaquia mirobrigense se demuestra con los más de 20 años que lleva perteneciendo al Bolsín, el concurso encargado de ser el primer paso para los jóvenes novilleros que quieren cumplir el sueño de ser toreros. «No faltan chicos con esa inquietud y bohemia, que transmiten la pureza de este arte», concluye.

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