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Plaza de Babilafuente.
¿Este pueblo salmantino debe su nombre a un rey al que se lo comió un oso o tiene un origen visigodo?

¿Este pueblo salmantino debe su nombre a un rey al que se lo comió un oso o tiene un origen visigodo?

Las leyendas y los estudios chocan para dar con el origen del topónimo de esta localidad de la provincia de Salamanca

Sábado, 15 de junio 2024, 18:37

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La vasta y variada toponimia que da origen a los nombres de las localidades y comarcas salmantinas, en muchos casos de singular y curiosa factura, ha llevado en muchos casos a hacer volar la imaginación y construir entorno a estos topónimos auténticas leyendas capaces de competir, al menos entre el acervo popular, con los estudios de los historiadores y filólogos. Es el caso concreto del topónimo Babilafuente, que, pese a estar bien documentado, aún son muchos los que, tal vez arrastrados por un cierto valor sentimental, se aferran a la leyenda de identificar este término con una primitiva denominación de «Fuente de Favila», donde se relaciona a Don Favila, segundo Rey de Asturias, «el de la triste muerte a manos del oso», comenta el filólogo Antonio Llorente Maldonado, con las fuentes de agua saludable y medicinal con las que cuenta la localidad. Incluso hay quienes van aún más allá y vinculan Babilafuente con una posible derivación de «Vaguada de la Fuente». Una teoría que tampoco parece tener mucha consistencia.

Y es que los estudios filológicos realizados por profesionales de la Universidad de Salamanca, entre ellos el titulado «Toponimia salmantina», de Antonio Llorente Maldonado, afirman ver en Babilafuente «un topónico híbrido germánico-romance: fuente es el elemento románico, y Bábila, el elemento germánico, que es resultado de la evolución fonética del nombre propio visigótico Faffila, que aparece en bastantes topónimos del noroeste de España y que fue un nombre familiar en la dinastía asturiana, aunque los textos históricos modernos lo presentan deformado en Favila», subraya el profesor salmantino.

Dicha controversia -si así se la puede llamar-, nace por el hecho de que la primera referencia escrita no aparece hasta 1215, en un documento en el que figura como Vaguilafointe. En otros referentes de la misma época se presenta dicho nombre con algunas variantes: en 1216 figura como Baguilafuont, mientras que otros de 1224 y 1229 aparece como Baguila Fonte. En otro de 1281 se habla de Baguila Fuente. Y no será hasta finales del siglo XV (concretamente en los años 1494 y 1496) cuando figure ya como Babilafuente.

Un señorío convertido en villa

Aunque su origen es anterior, lo cierto es que hasta el siglo XIII no aparece el primer testimonio documental de la existencia de Babilafuente. Se trata de un documento procedente de los Archivos Catedralicios en el que figura que una tal Sancha Gómez vende, el 3 de mayo de 1215, al deán de Salamanca y al Cabildo la heredad de «Vaguilafointe», con bueyes, panes, sembrados, pastos, viñas y otras pertenencias. En 1223, otro documento recoge que dicha villa, que ya no es aldea, pasa a integrar el Cuarto de Valdevilloria como reconocimiento real al titular de dicho señorío. Posteriormente, la villa es vendida a don Rodrigo Maldonado, pasando después a su descendiente don Pedro Maldonado. Tras el proceso comunero, en 1523, el emperador Carlos V vende el territorio a don Alonso de Acevedo y Zúñiga, quedando la villa vinculada a la Casa Ducal de Alba. Otro episodio significativo de Babilafuente aparece durante la Guerra de la Independencia, donde el propio Benito Pérez Galdós incluye esta villa en su novelado relato de Los Episodios Nacionales. Y es que en la retirada francesa, el 21 de junio de 1812, con el general Marmont a la cabeza, los soldados napoleónicos prendieron fuego a Babilafuente y otros pueblos vecinos, causando graves estragos y quemando las cosechas.

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