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Consitorio de la localidad salmantina de Dios le Guarde. ARCHIVO
El pueblo salmantino que debe su nombre a la protección de los aventureros más intrépidos

El pueblo salmantino que debe su nombre a la protección de los aventureros más intrépidos

Esta localidad salmantina se llama así por la naturaleza salvaje que antiguamente circundaba la zona, por lo que aventurarse a cruzar el monte era sólo para valientes

La Gaceta

Salamanca

Miércoles, 12 de junio 2024, 10:51

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Resulta complicado no imaginar un bosque con ojos amarillos brillando en la oscuridad y lobos acechando al incauto, cuando los habitantes de Dios Le Guarde explican el origen de este llamativo y misterioso topónimo.

En tiempos remotos, un espeso bosque cubría el entorno del municipio y, para pasar de un pueblo a otro, era necesario perderse en el mismo, a veces literalmente.

«Cuentan que, antiguamente, quien ponía nombre a los pueblos llegó a Tenebrón, que ya tenía nombre, donde le dijeron que se dejaba uno atrás que había quedado en el bosque. El hombre se las había visto muy mal para llegar y dijo: 'No. Yo ahí no vuelvo. Que Dios le guarde'», relataba a LA GACETA entre chanzas el alcalde de la localidad, Manuel Francisco Sánchez, que aclara que se trata de «una las versiones que cuentan».

Esta leyenda, aunque cambia de protagonista, siempre se centra en el imponente bosque. «El bosque pasaba de un lado a otro, había lobos y, cuando los de Aldehuela de Yeltes pasaban a Ciudad Rodrigo por ahí, les decían: '¡Bueno! ¡Que Dios te guarde!'», explica también el exalcalde del pueblo Luis Sánchez.

«Lo primero que existió fue una finca que se llama Brecerilla, a la que vinieron dos familias y empezaron a edificar», añade, volcando todos sus conocimientos sobre los cimientos y pilares en los que se sostiene el Dios le Guarde actual. También cuenta curiosidades sobre sus gentes, a quienes llaman coloquialmente «jabalines», debido precisamente a la rica fauna que existía en el temido entorno.

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Para Pedro Hernández Sánchez, otro de los vecinos de Dios le Guarde, también es más que conocida la historia sobre este topónimo. «Por lo visto, desde Aldehuela de Yeltes hasta Tenebrón, era todo un bosque, y venía la gente de Cabrillas, de Tamames o de Sepulcro Hilario que pasaban a las ferias a Ciudad Rodrigo», comenta recordando esos tiempos ya lejanos. «Muchos pasaban por Morasverdes, pero había un camino por aquí y, cuando la gente lo cogía, usaban esa expresión: 'Con lo que hay por aquí, que Dios les guarde'», apunta.

La fundación de este pueblo con tan inquietante nombre y bosque tenebroso a juego se remonta a la repoblación impulsada por los reyes de León en la Edad Media, quedando encuadrado en la Diócesis de Ciudad Rodrigo tras la creación de la misma por el rey Fernando II de León, en el siglo XII.

Fue entonces cuando se le denominó Dios le Guarde, nombre que, en pos de la funcionalidad, a menudo aparece escrito en una única palabra, 'Diosleguarde', como es el caso del letrero de acceso al mismo.

Su topónimo es tan enigmático que, en el año 2019, un famoso portal web de viajes y búsqueda de vuelos colocó a este pueblo en una lista como uno de los 10 con el nombre más curioso de todo el territorio español. Junto a él, se encuentran Guarromán (Jaén), Parderubias (Pontevedra), Peleas de Abajo (Zamora), Villanueva del Pardillo (Madrid), Los Infiernos (Murcia), Ajo (Cantabria), Villalibre de la Jurisdicción (León), Villapene (Lugo) y Guasa (Huesca).

A día de hoy, la localidad tiene una población de más de 100 habitantes y su gentilicio es 'diosleguardense'. El municipio salmantino se integra dentro de la comarca de Ciudad Rodrigo y la subcomarca del Campo de Yeltes, que forma parte del Campo Charro.

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