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El municipio salmantino de Sepulcro-Hilario.
El pueblo del campo charro que debe su nombre al obispo que plantó cara a los árabes

El pueblo del campo charro que debe su nombre al obispo que plantó cara a los árabes

Durante la invasión musulmana ayudó a guardar las imágenes de las iglesias en recónditos lugares de la Sierra de Francia para que no fueran profanadas

La Gaceta

Domingo, 2 de junio 2024

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Un nombre lúgubre recae sobre un pueblo salmantino, otrora conocido como Colmenar Viejo. Sobre el mismo descansa también una épica historia; el porqué de llamarse Sepulcro-Hilario. Su explicación se remonta a tiempos pasados, aunque dos versiones cohabitan entre los vecinos e historiadores, ya que nadie ha podido encontrar documentos que esclarezcan cuál es la auténtica.

En cualquier caso, ambas se centran en una intensa batalla por salvaguardar el territorio de los árabes, y por la defensa del cristianismo frente a la religión musulmana. Hilario, el obispo de esta historia, está rodeado de hazañas. Una lo sitúa a principios de la Reconquista, en el siglo VIII, y la segunda en el siglo XIII.

En la primera se cuenta que, como consecuencia de la invasión musulmana, ayudó a guardar las imágenes de las iglesias en recónditos lugares de la Sierra de Francia para que no fueran profanadas, y organizó a los cristianos refugiados en las montañas que rodean Monsagro para hacer frente a los invasores, enemigos también de su religión. Como consecuencia llegó el enfrentamiento con la contienda de Almondhir.

Herido en batalla, murió y fue enterrado a no mucha distancia del lugar de la misma, en el por entonces pueblo de Colmenar Viejo. Con el paso del tiempo se fue olvidando la memoria de aquel luchador cristiano. La otra versión sobre el célebre obispo Hilario, es la que figuraba en el archivo municipal de Sepulcro-Hilario antes de que fuera destruido, lamentablemente, por un incendio a principio del siglo XX.

En esta versión se sitúa al protagonista a principios del siglo XIII, en tiempos de las Cruzadas, como un señor feudal. Acudió así al llamamiento que hizo Ximénez de Rada, arzobispo de Toledo, a instancias del rey Alfonso VIII haciendo saber que el verdadero peligro para la cristiandad no estaba en Tierra Santa, sino en España. Pasado el tiempo su recuerdo, indeleble, cobró aún más fuerza cuando un labrador de Colmenar Viejo descubrió un sepulcro con una inscripción relativa al obispo Hilario.

El otro Colmenar Viejo

A pesar del cambio de nombre del pueblo, Colmenar Viejo, al igual que el mítico obispo, perduró, y es que tras adquirir su nuevo título este municipio salmantino, un pueblo madrileño heredó el antiguo. Colmenar Viejo pasó a denominar a la que por aquel entonces era una alquería de Madrid.

De este modo Hilario, y el municipio en general, encuentran una extensión de sí mismos en Madrid, región partícipe de esta curiosa leyenda. Localidades como Monsagro también comparten la historia, involucrados en las batallas y epopeyas que suman encanto a este humilde pueblo salmantino.

Parece ser que los orígenes del nombre de Colmenar Viejo, también con sus historia detrás, se remontan al hecho de ser un lugar de paso para los viajeros, cuando un viejo apicultor empezó a ofrecer alojamiento a los viajeros, optando algunos de ellos por asentarse en la zona y dando lugar así a una aldea que tomó como nombre el de referencia para los huéspedes, «el colmenar del viejo», que iría evolucionando en lo que hoy se conoce como Colmenar Viejo.

Las historias han ido pasando de generación en generación, llevando en boca de los vecinos las hazañas del intrépido obispo Hilario, sumando hasta lujosos detalles: «le hirieron en batalla, el caballo salió corriendo, y con el tiempo encontraron una tumba cerca de Tamames, que parece ser que era la suya», cuenta el alcalde de Sepulcro-Hilario, acerca del que considera un obispo francés que dirigió a sus tropas contra la invasión.

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