20 septiembre 2020
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Preocupación por el incumplimiento de las medidas de seguridad en zonas de baño de la provincia

Mientras en Puente del Congosto parecen estar concienciados y cumplen, en Huerta, Villagonzalo y Ciudad Rodrigo no siempre llevan la mascarilla ni guardan la distancia social

10 ago 2020 / 17:16 H.

Es difícil saber si la responsabilidad va creciendo en las zonas de baño del municipio salmantino de Villagonzalo debido al aumento de los contagios en la provincia —que han empezado a generar alarma y preocupación— o a las visitas diarias de dos patrullas de la Guardia Civil, que tanto por la mañana como por la tarde recorren las ‘playas’ de la localidad recordando a los bañistas la obligatoriedad del uso de la mascarilla fuera del agua.

Lo cierto es que, mientras que hace unas semanas esta protección sanitaria apenas se veía entre los usuarios de esta zona de ocio, ahora al menos el 50 por ciento de los bañistas se ha decidido a cumplir la normativa: “Se puede decir que la mitad de las personas cumplen la norma, hay gente que la lleva puesta todo el tiempo y otra que no, por lo menos ahora todo el mundo la tiene, otra cosa es que la tenga bien puesta”, asegura la alcaldesa de Villagonzalo, Inés Martín. Incluso el sábado podía verse en Villagonzalo a miembros de la misma familia con la mascarilla puesta mientras disfrutaban del paradisíaco entorno.

Una buena noticia para la Corporación municipal, que el pasado 30 de julio se vio obligada a enviar un escrito a la Subdelegación del Gobierno solicitando ayuda para identificar y sancionar al creciente número de infractores que se congregaban en los “arenales” del pueblo y que llegaban, la mayoría de ellos, de otras zonas de la provincia.

El Ayuntamiento de Villagonzalo quemó el último cartucho con este escrito, ya que el siguiente paso en caso de que la situación no mejorase, era cerrar las codiciadas zonas de baño que este verano se han visto muy frecuentadas debido a la clausura de muchas piscinas municipales y a que muchos salmantinos han suspendido sus vacaciones. Sin embargo, no ha hecho falta tomar determinaciones drásticas en el municipio y, por el momento, parece que la situación se va controlando, aunque exista cierta preocupación.

“Con las últimas noticias que estamos viendo parece que la gente está tomando conciencia también de que puede haber rebrotes y que la cosa es seria”, opina Inés Martín.

Lo que la alcaldesa agradece —además de la toma de conciencia de la gente y del aumento de la responsabilidad sobre todo entre los jóvenes— es la labor que en estos días está haciendo la Guardia Civil: “Lo están haciendo muy bien, se pasean por las zonas de playa todos los días hablando con la gente y concienciándolos”.

Al menos en Villagonzalo se ha dado el primer paso para lograr un verano tranquilo y eliminar el riesgo en zonas tan concurridas como los ríos.

HUERTA

La localidad de Huerta, en la comarca de Peñaranda, es en verano un remanso de paz junto al Tormes pero este año la situación se desborda, sobre todo los fines de semana.

La decisión de prácticamente todos los ayuntamientos de la zona con piscinas municipales de no abrir esta temporada como consecuencia de la pandemia del COVID-19 y la cercanía del municipio a la capital salmantina, de apenas 15 kilómetros, lo han convertido en el destino favorito de cientos de bañistas que buscan el río para refrescarse a pesar de que Huerta no está reconocida oficialmente como zona de baño por la Junta de Castilla y León.

“Hay carteles por todas partes con la normativa, recomendaciones, y hemos regulado también el aparcamiento y vienen los guardias civiles casi todos los días a vigilar pero aun así nos desborda y mucha gente pasa de todo. Por unos cuantos vamos a tener que cerrar al final”, comentó este domingo el alcalde de la localidad, Juan Alberto Ramos. La “invasión” de visitantes ha llegado a tal extremo en los últimos fines de semana de dejar los vehículos subidos en las aceras del paseo fluvial por lo que desde el Consistorio se ha tenido que advertir de la prohibición de interrumpir el tránsito peatonal con estas prácticas.

Letreros para que los propietarios de los perros recojan las heces de sus mascotas y también para que no se dejen residuos en las orillas del río llenan estos días las playas fluviales en un desesperado intento por parte de los responsables municipales de que se respete todo ello.

Salvo en contadas personas, el uso obligatorio de la mascarilla brilla por su ausencia tanto en los bañistas como en el resto de público que permanece tomando el sol en los espacios de arbolado. Este domingo por la tarde, varios grupos de jóvenes y adolescentes, también sin mascarilla, permanecían juntos sin guardar la distancia de seguridad.

Desde el Ayuntamiento huertano se incide, además, de que un pueblo con poco más de 200 habitantes no tiene recursos materiales ni humanos para vigilar toda la zona de playas fluviales y advertir sobre el cumplimiento de las normas anti COVID.

Los vecinos, acostumbrados a la masiva afluencia de visitantes cada verano, esta vez no ocultan su miedo porque pueda saltar un posible foco de contagio en el pueblo por la gente que no respeta las medidas de prevención. “Se ponen en peligro ellos y nos ponen a los demás, que es peor”, comentan los habitantes de Huerta que también apelan a la responsabilidad de todos.

PUENTE DEL CONGOSTO

El río Tormes se mantiene como uno de los atractivos del verano para disfrutar de los fines de semana o las tardes de calor en la provincia de Salamanca. La ribera del río a su paso por localidades salmantinas como El Tejado, la playa de Puente del Congosto y otros rincones aguas abajo son lugares donde los bañistas acuden diariamente para compartir una tarde en familia y refrescarse en estos días de mucho calor.

Precisamente, el municipio de Puente del Congosto, por su accesibilidad y por la existencia de un chiringuito de verano, es el punto de mayor afluencia de visitantes. Este fin de semana eran decenas los grupos de amigos y familias que llenaron el entorno de la playa para compartir un rato de distracción. Llegados desde zonas cercanas como Guijuelo, Béjar o localidades del entorno más próximo y, cómo no, de la propia localidad del Puente del Congosto, disfrutaron del baño, del sol o del servicio hostelero. En estos primeros días de lmes de agosto, el caudal del río ha bajado, pero durante el fin de semana el agua saltaba la presa, por tanto, hay aún posibilidad de disfrutar del baño en lo que resta de mes y posiblemente también en septiembre.

Los bañistas, por norma general, han cumplido con las normas sanitarias marcadas tras la pandemia del coronavirus y acuden con mascarilla, entre ellos los vecinos del pueblo, que se las retiran una vez acceden al río o se sientan para comer cumpliendo así con la obligatoriedad de hacer uso de las protecciones para reducir lo más posible el riesgo de contagios.

Junto a los bañistas, destacan también los pescadores, que disfrutan de su afición con normalidad, sobre todo en aguas del pantano de Santa Teresa. En ese caso, la distancia social es habitual por lo que los aficionados a la pesca están más acostumbrados al cumplimiento de las medidas de distanciamiento para garantizar una buena jornada a orillas del río.

En cuanto al Ayuntamiento de Puente del Congosto, presidido por Ángel Rosado, realiza recomendaciones periódicas a través de las redes para evitar el riesgo de contagios y concienciar a vecinos y turistas de la necesidad de respetar la normativa actual. Así, recoge como regla fundamental que el uso de mascarilla y la distancia social son las dos formas más seguras para evitar contagios, pero también pide que se tengan en cuenta el número de asistentes o colocación en los encuentros. Y parece ser que con buen resultado en su cumplimiento.

CIUDAD RODRIGO

Preocupación por el incumplimiento de las medidas de seguridad en zonas de baño de la provincia

La zona de baño y ocio en fin de semana más típica de Miróbriga es La Pesquera, que además cuenta con numerosas opciones de actividades acuáticas. Este agosto parece tan normal como cualquier otro, si no fuera porque la afluencia es menor. Aunque no se espera el uso de mascarilla durante el baño, mucha gente decide simplemente pasar el día en esta extensa zona localizada dentro del municipio, y lo hacen en ocasiones en grupos muy numerosos, sin mascarilla ni distanciamiento entre ellos.

Las rutinas no distan mucho de las comunes: juegos con palas, relax a la sombra y hasta sillas plegables para retirarse en la naturaleza y olvidarse del calor y la mascarilla, especialmente sofocante en los meses de más calor del año. Librarse de las miradas acusadoras resulta fácil en este espacio, precisamente por sus grandes dimensiones y por estar en un terreno más bajo.

Lo que sí resulta fácil es mantener la distancia social con los desconocidos, aunque con frecuencia las zonas más cercanas a la carretera o al aparcamiento de vehículos son las preferidas por los mirobrigenses, aunque eso implique estar más próximos a otros grupos. Conscientes de la normativa, los bañistas se muestran despreocupados y seguros ante cierto vacío legal en lo que se refiere a las zonas de baño.

Las actividades habituales, a parte de pasar el rato, jugar y bañarse, se amplían a paseos en piragua y uso de otros hinchables en los que algunos recorren el río Águeda.

La proximidad de un camping ubicado al otro lado, en la zona de El Picón, también contribuye a dar salida a este tipo de actividades típicamente veraniegas.

Este espacio natural gana popularidad además debido a algunas actuaciones culturales, como el reciente concierto de rap de la agrupación mirogrigense “The37” que se celebró precisamente en el entorno de la Isla de El Picón el pasado viernes a las 20:30 horas.

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