07 julio 2020
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Pintura que ‘llena’ la ‘Salamanca vaciada’

El arte rural ha llegado a los pueblos de Salamanca para quedarse. La interesante propuesta “Villiquera Arte Rural”, con once murales de gran formato, conforma una ruta que cuenta con códigos QR para profundizar en las historias de las imágenes

30 jun 2020 / 16:23 H.

Edificios en decadencia, abandonados o no pero sin duda poco frecuentados que reviven gracias a la chispa y al colorido del arte urbano que al ser llevado a los pueblos se convierte en arte rural. Un arte que refleja escenas de la vida cotidiana, tradiciones perdidas y costumbres de los antiguos habitantes que encuentran en las viejas tapias, en los corroídos depósitos de agua o en las solemnes Casas Consistoriales su voz perdida, la voz rotunda de la memoria.

Iluminación nocturna del mural “Las Lavanderas” en Castellanos de Villiquiera.
Iluminación nocturna del mural “Las Lavanderas” en Castellanos de Villiquiera.

No hace mucho que el arte rural llegó a las pueblos de la provincia de Salamanca para quedarse, con la firme intención de convertirse en recurso turístico y revertir la situación de progresivo abandono de las distintas comarcas salmantinas. Aunque en muchos casos el impulso llegó a través de concursos que reúnen en los municipios a artistas llegados de diferentes puntos de la Península o del extranjero que plasman su arte de forma libre —como en el caso de VegArte, PereñArte o Grafittibuey— existe otra iniciativa que pretende unificar a varios pueblos a través de sus pinturas murales y que tienen como nexo no sólo la temática sino también la mano que imprime el color en sus edificios y muros.

El primer encargo que tuvo Daniel Martín le llegó desde Palacios del Arzobispo. Su Corporación quería pintar el frontón plasmando imágenes antiguas pero utilizando la moderna técnica del arte urbano con la finalidad de atraer a gente joven utilizando como reclamo las antiguas tradiciones del pueblo. Un comienzo por todo lo alto que desembocó en un enorme mural de 400 m2 impregnado de un colorido donde predominan los tonos ocres que remiten a los trabajos de la trilla en el pueblo.

En Castellanos de Villiquera —el municipio que cuenta con más murales dentro de este proyecto sumando un total de once— el punto de partida fue el depósito de agua. Un comienzo difícil por lo inaccesible de la estructura para el artista pero que hoy se ha convertido en lugar de referencia para los peregrinos que pueden verse representados en esta gran pintura ubicada junto a la iglesia del pueblo.

La iluminación nocturna es única en España y permite completar la ruta de una hora por la noche

Ya con nombre propio, el “Villiquera Arte Rural” ha dejado su impronta en el Ayuntamiento, en las marquesinas o en las tapias del campo de fútbol, entre otros lugares emblemáticos que se han convertido en los últimos tres años en gigantescos lienzos. Las tareas del campo, el deporte relacionado con los jóvenes y el camino de Santiago son las temáticas predominantes en este proyecto que ya ha dado los pasos necesarios para su consolidación.

Castellanos de Villiquera ha puesto en marcha una ruta de una hora para conocer el pueblo a través del arte rural y que coincide en parte con el tramo urbano del Camino de Santiago. Una ruta para hacer en familia que además cuenta con códigos QR para profundizar en la historia de los murales y que también puede hacerse de noche ya que las pinturas tienen iluminación nocturna única en España para poder contemplar las escenas más cotidianas del pueblo con distintas intensidades y perspectivas.

“La cosecha” es la primera obra de arte rural en un pueblo de Salamanca del artista Daniel Martín que ha dejado su inconfundible huella a lo largo de este enorme mural de Palacios del Arzobispo.
“La cosecha” es la primera obra de arte rural en un pueblo de Salamanca del artista Daniel Martín que ha dejado su inconfundible huella a lo largo de este enorme mural de Palacios del Arzobispo.

Daniel Martín también ha dejado su impronta en otros pueblos como Tirados de la Vega, Aldeanueva de Figueroa, Arcediano, Carbajosa, Aldearrodrigo o Valverdón, localidades que también divisan su unión en un futuro próximo a través de una ruta de murales que se convierta en un auténtico reclamo turístico en la provincia y que además sirva como salvaguarda de los valores, costumbres y tradiciones de municipios que, de otra forma, perecerían con el olvido como si nunca hubieran llegado a existir.

Un gran mural en Aldeanueva de Figueroa recuerda la práctica de la antigua lucha, un deporte ya perdido

Como en el caso de Aldeanueva de Figueroa que gracias a las manos de este “artista rural” ha convertido la pintura en memoria con un gran mural que refleja un antigua lucha ya perdida que se practicaba en el pueblo —variante de la Lucha Leonesa— y que se ejecutaba después de la cosecha. Una tradición que ha conseguido perdurar gracias a un nuevo vocero que también rema a favor del municipio, el arte.

“La lucha de la Cruz”, una variante de la Lucha Leonesa que se practicaba en Aldeanueva de Figueroa tras la cosecha y que ya ha desaparecido.
“La lucha de la Cruz”, una variante de la Lucha Leonesa que se practicaba en Aldeanueva de Figueroa tras la cosecha y que ya ha desaparecido.

También en Valverdón la explosión de color ha ocupado las calles con emblemáticas escenas y paisajes ocupando también lugares emblemáticos del municipio. El frontón, el pabellón de deportes, la sede de la peña de los jóvenes y el paso bajo la carretera de Ledesma también se han convertido en lienzos para proyectar imágenes como el monumento a Cristóbal Colón, las secuoyas centenarias de la Hacienda Zorita, el bosque de la ribera o la Fiesta de San Juan con su hoguera y los vecinos en torno a las llamas purificadoras. Casi 500 m2 de arte urbano vinculado a las tradiciones y a los símbolos del municipio.

Bajo el título “El bosque” se presenta un paisaje típico en el paso bajo la carretera de Ledesma en Valverdeón.
Bajo el título “El bosque” se presenta un paisaje típico en el paso bajo la carretera de Ledesma en Valverdeón.

Un caso curioso es el de Tirados de la Vega, pedanía de Vega de Tirados que cuenta con su propio certamen, VegArte, que difiere de esta iniciativa ya que no sale de la mano del mismo artista. El año pasado la pedanía —que suma unos cinco habitantes en invierno— inauguraba su primer mural con motivos agrícolas y hace unas semanas hacía público el segundo al que se sumaba la intención del responsable de las pinturas de continuar proyectando arte en el pueblo, algo curioso ya que, de ser así, Tirados de la Vega se convertiría en el municipio salmantino con tantos murales como vecinos.

Mural titulado “La memoria” en Castellanos de Villiquera.
Mural titulado “La memoria” en Castellanos de Villiquera.

A la luz de los focos o a plena luz del día, en familia o en solitario, con conocimientos de arte o sin ellos pero siempre, siempre, con ganas de acercarse a las tradiciones y a las memoria de los pueblos de Salamanca, conociendo sus rincones y su historia a través de una técnica nacida del arte callejero que comenzó plasmándose con sprays y que ya adquirido la categoría de arte con mayúsculas. Un arte que hace del entorno más rural y despoblado su medio de expresión.

Moldeando el arte al compás del discurrir de los pueblos

Daniel Martín junto a una de sus obras.
Daniel Martín junto a una de sus obras.

Nacido en Salamanca capital y más concretamente en el barrio Garrido, Daniel Martín —que estudió en la Escuela de Arte Escultura y Diseño Gráfico— lleva más de 15 años plasmando su arte a lo largo y ancho de la ciudad. Su trayectoria en el entorno rural comenzó en Palacios del Arzobispo y desde entonces no ha parado: “En este proyecto rural sabía que tenía que cambiar mi registro, adaptarme a lo que son los pueblos porque dentro de lo que tiene de particular cada artista, es importante saber adaptarse al lugar”.

Así ha sido y a lo largo de estos años Daniel Martín ha sabido respetar y reflejar la memoria y tradiciones de los pueblos en sus pinturas dejando sólo una pequeña impronta de su arte en cada mural: “Todos tienen algo en común ya que intento dejar mi estilo, una serie de formas abstractas que siempre hago y que son el nexo de todo”.

Estilos pictóricos aparte, Daniel tiene claro el objetivo del proyecto: “La gente mayor debe seguir contando historias pero también es bueno llegar al pueblo y verlas para que nadie las olvide”.