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S. Dorado

Ciudad Rodrigo

Domingo, 23 de noviembre 2025, 07:28

Modo oscuro

El Centro de Estudios Mirobrigenses celebró este fin de semana las XVIII Jornadas de Historia y Cultura de Ciudad Rodrigo 2025, en el seno de la sala UNED, entre cuyas ponencias vespertinas estuvo la del licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca, Francisco Javier Morales Paíno, quien ilustró a los presentes sobre 'Una relación de sucesos extraordinarios en la tierra de Ciudad Rodrigo: el monstruo de Navasfrías'.

Este monstruo no era sino un recién nacido con llamativas deformaciones; un fenómeno que dio rienda suelta al morbo popular y, en consiguiente, dio luz a la prensa amarillista, que recogía un grabado recreando a la criatura en base a las hipérboles que corrían de boca en boca acerca de este abyecto bebé, cuya causa se encontraba, como en otros muchos casos, en el castigo divino.

«Está basado en un documento auténtico, una relación de sucesos muy relacionada con la prensa, ya que en el siglo XVI y XVI eran pequeños escritos que daban noticias extraordinarias y curiosas, un precedente del periodismo actual», comienza Francisco Morales. Así es como, a pesar de la falta de medios, en agosto de 1688 el nacimiento del monstruo de Navasfrías se popularizó tan solo unos quince días después entre los vecinos de la zona. «Consistían en pequeños pliegos que ocupaban unas cuatro páginas acompañados de una imagen, y se conocían en toda la península. En otros países también se pregonaban este tipo de escritos y difundían, por ciegos, por ejemplo, desde la venta en la calle», asegura. Francisco evoca así a las famosas imágenes neoyorkinas en blanco y negro en las que un joven ladino entona los titulares más jugosos para conseguir ventas de periódicos.

Sin duda este era jugoso, y el morbo por aquella época llegaba también a través de muestras del propio monstruo en circos grotescos. El bebé, nacido con malformaciones, se vio como todo un fenómeno: dos cabezas, vello corporal, y anomalías a las que no sabían dar explicación, pero si exagerar para extender fantásticas historias que sobrecogían a los habitantes, en las que describían a la criatura «con dos cabezas, una de ellas de apariencia humana y la otra de jabalí; extremidades amorfas medio humanas y medio de corzo; y piernas de avestruz». Se sabe que el bebé se llevó a la plaza de Lisboa, donde se exhibió durante días para monetizar la desgracia, algo muy habitual, y las lenguas exageran una vez más: «Todo el reino vio aquella criatura».

La fascinación por los monstruos siempre ha estado presente, tal y como recuerda el ponente, especialmente en forma de híbridos entre seres humanos y animales, y eran vistos, señala, «como avisos de algo que estaba a punto de suceder». En este caso, se habla en el documento de que los padres, unos ricos hacendados, no habían podido concebir un heredero, y su negación a aceptar la esterilidad les trajo un castigo. «La Iglesia siempre era una parte influyente en estas historias», añade. Precisamente en esta época hay otros casos documentados en la península, con el último rey de los Hasburgo, Carlos el Hechizado, quien había convocado en palacio a brujos y sanadores para hacer posible que su estirpe continuara. «Es una advertencia de que no se pueden cambiar los designios de Dios», sentencia.

El monstruo de Navasfrías cuyo nacimiento maldito fascinó en 1688
El monstruo de Navasfrías cuyo nacimiento maldito fascinó en 1688
El monstruo de Navasfrías cuyo nacimiento maldito fascinó en 1688
El monstruo de Navasfrías cuyo nacimiento maldito fascinó en 1688
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El monstruo de Navasfrías cuyo nacimiento maldito fascinó en 1688