01 diciembre 2020
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Los ‘salvavidas’ de los pueblos pequeños: hacen la compra y se la llevan en camiones

Garantizan el suministro a los vecinos

Hacer la compra con el cierre del acceso a la capital que ha tenido vigencia hasta este sábado a las 06:00h. ha tenido como recurso para muchos municipios pequeños el servicio que ofrecen los vendedores ambulantes con sus camiones.

Uno de ellos es José Pérez que desde Carrascal de Barregas atiende localidades del entorno de la capital ubicadas tanto en la carretera de Béjar, como de la Sierra y de la carretera de Alba. “Llevo de todo un poco en el camión y por ahora veo que este mes sigue estando flojo en comparación con lo que paso en marzo y abril con el cierre total por la pandemia”, asegura el comerciante, que es segunda generación en este negocio, aunque durante dos décadas estuvo trabajando en un supermercado de la capital.

“Llevo de todo un poco, desde bollería a productos de limpieza y se nota que hay mucha gente desempleada porque las compras son más flojas en las cantidades. La gente mayor de los pueblos está ayudando a los hijos economicamente, hacen compras más recortadas y me lo cuentan. No es una etapa buena para nadie”, relata José Pérez que semanalmente hace varios miles de kilómetros para atender a los clientes de estos municipios.

En Nuevo Naharros, Carmina Vicente abre a diario su tienda que lleva 48 años al servicio de los vecinos. “No es como la locura del principio del confinamiento, pero sí se nota el cierre del acceso a la capital. Entonces clientes de toda la vida y los nuevos nos daban las gracias por estar tener la tienda abierta y estar al pie del cañón. Ahora muchos siguen viniendo”, afirma.

“Se nota que ya han subido las ventas”

En la familia de Richard Pérez desde hace medio siglo trabajan atendiendo a clientes de los municipios más pequeños de las comarca de Salamanca y Alba. Con su camión acercan a estos pueblos, la mayoría de ellos sin tienda, lo necesario para llenar la despensa. “Hay mucha gente mayor y mujeres que viven solas y con nosotros tienen un trato muy familiar. A veces incluso si llevan una caja de leche, y si la compra pesa mucho se la acercamos a casa”, señala el comerciante.

El cierre de la capital esta suponiendo ya que se note “una subida en las ventas, aunque no tan fuerte como en marzo al principio del confinamiento que subió un 50%. Desde entonces reconozco que hay clientes que se han quedado y siguen comprando”. Cada semana hace sus rutas en las que recorre cada mes “entre 2.000 y 3.000 kilómetros, de pueblo en pueblo. Llevo un poco de todo. Incluso ha habido clientes confinados que no pueden salir y nos mandan la nota con el pedido. Nosotros se lo preparamos y lo dejamos a la puerta”, comenta Pérez.

“Atendemos a gente muy mayor”

Durante el confinamiento, “el trabajo ha sido una pasada porque la gente tenía mucho miedo. Ahora, en esta etapa que acaba de empezar con el cierre de la capital todavía no se ha notado tanto el repunte en las ventas. Ha subido entre un 5 y un 10%”, señala Emilio Blanco. Junto a su esposa, Josebel Santos, atienden desde Topas a los municipios mas pequeños y cercanos a la capital de la comarca de La Armuña a los que se desplaza varias veces por semana con su camión en el que ofrece desde fruta hasta agua embotellada.

Por ahora el aumento de ventas, “es poco comparado con la primera etapa del confinamiento. Era un momento de trabajo estresante. Hemos llegado a trabajar tres veces más. Ahora, se nota que la gente hizo una compra grande la víspera del cierre de la capital”, indica Blanco.

La zona en la que trabaja, tiene municipios “con gente muy mayor, acostumbrada a no moverse de su pueblo y agradecen que sigamos acudiendo puntualmente para llevarles lo que necesitan”, concluye Emilio Blanco.

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