25 abril 2019
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Las heridas de la despoblación en Salamanca

Un centenar de antiguas pedanías, anejos o conjuntos de edificios en fincas que hace décadas contaban con población hoy están completamente deshabitadas

10 abr 2019 / 20:28 H.

Transitar por la provincia salmantina permite observar el declive del medio rural a raíz de la despoblación. Un problema que salta a la vista no solo por el pequeño tamaño de la mayoría de municipios salmantinos o por el envejecimiento de los vecinos. También por la ristra de entidades que hace décadas estaban pobladas y que en la actualidad se encuentran deshabitadas y por los edificios en un estado de conservación pésimo. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística revelan que en Salamanca hay un centenar de estas “entidades fantasma”, un número muy alto en el que influye el gran número de fincas que hay en la provincia y que antes del desarrollo de las comunicaciones contaban con un número importante de habitantes.

La relación del organismo público recoge, además de los conjuntos de edificaciones que había en fincas, también la situación de pedanías y anejos que en momentos más boyantes del medio rural salmantino bullían de vida. El declive de este tipo de entidades responde a una confluencia de factores, que comenzaron hace décadas con la marcha masiva de los vecinos a las grandes localidades y, sobre todo, a la capital salmantina o a otras ciudades de España en busca de mejores oportunidades laborales. La modernización del campo restó empleos, a lo que se sumó la mejora de las comunicaciones, en especial de las carreteras, por lo que ya no hacía falta vivir en el campo, cerca de los cultivos o ganados, ya que acudir a trabajar desde un municipio más grande resultaba más fácil.

El declive del medio rural, unido a la modernización del campo y la mejora de las comunicaciones, claves de la situación

A raíz de estas causas, el paisaje salmantino ha ido llenándose de entidades sin alma y edificios en ruinas, incluidos antiguos inmuebles que desde un punto de vista histórico y de patrimonio tienen valor, como pueden ser antiguas iglesias, ermitas o casas señoriales. Prácticamente la totalidad de la provincia se ve afectada por este mal, aunque la mayoría de conjuntos de edificaciones despoblados se concentran en las comarcas de Ciudad Rodrigo, Ledesma, Campo Charro y Alba.

Una parte importante de las entidades ahora deshabitadas contaban en su momento con unas decenas de vecinos en el mejor de los casos, por lo que su desaparición a la vista de los problemas que afectan al medio rural entraba dentro de la lógica de la despoblación. Una lacra que incluso ha acabado con municipios de mayor tamaño, que en el último siglo y medio perdieron el derecho a tener ayuntamiento o que incluso desaparecieron del mapa. Desde 1857 han sido 25 las localidades salmantinas que han perdido tal consideración. El número de habitantes ha ido menguando con el paso de los años, lo que ha supuesto que acabaran convirtiéndose en pedanías, anejos o incluso barrios de poblaciones más grandes en el mejor de los casos, mientras que otras han quedado como fincas en las que apenas viven ciudadanos.

Un destino que podrían correr nuevos municipios en los próximos años a la vista del declive de habitantes. De acuerdo a los últimos datos oficiales del INE, hay 75 localidades en Salamanca con menos de 100 habitantes, aunque las que de verdad peligran son la veintena con menos de medio centenar. No solo preocupa el bajo número de vecinos, también la elevada edad de los que viven allí y la ausencia de nacimientos, lo que compromete su futuro a corto plazo.

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