18 junio 2019
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La venerada calavera del pastor que encontró a la Virgen de un municipio salmantino

El joven encontró la imagen de la Virgen del Carrascal, patrona de Cespedosa de Tormes, según las leyendas

22 may 2019 / 20:17 H.

Cuentan las leyendas y la historia que una gran mayoría de apariciones de vírgenes han tenido lugar en parajes concretos ante pastores que guardaban sus ganados. Así sucedió con Isabel y Joaquín en El Castañar de Béjar y, aunque menos conocido, también sucedió en la zona de la actual ermita del Carrascal al pastor Juan de la Berza.

Así lo cuenta la leyenda y lo atestigua la cabeza santa, una calavera que se venera aún hoy en día en la localidad abulense de La Horcajada, que, según atestiguan diversas fuentes, es la cabeza del pastor que encontró la imagen de la Virgen del Carrascal, patrona de Cespedosa de Tormes.

Al parecer, Juan de la Berza, natural de La Horcajada, municipio ribereño del Tormes cercano a El Tejado, pastoreaba el ganado de su amo en tierras de Cespedosa. Entre unos carrascos encontró lo que él consideraba una muñeca y la cogió para llevársela a la hija del amo como regalo. Pero, al llegar de noche al pueblo, se dio cuenta de que la muñeca había desaparecido y él pensó que se habría caído por el camino. No fue así, y al día siguiente la encontró de nuevo entre los carrascos. La cogió otra vez y la guardó en su cuerna de pastor bien tapada pero tampoco llegó a La Horcajada. De nuevo a la jornada siguiente, allí encontró Juan de la Berza a la “muñeca”. Según relatan diferentes fuentes históricas y recoge el Ayuntamiento de Cespedosa den su página web oficial, una voz le dijo entonces al pastor: “soy la Virgen y quiero que en este sitio me hagan una ermita”.

El pastor se lo comunicó entonces a las autoridades de Cespedosa de Tormes y, con el paso del tiempo, se construyó allí la que hoy es ermita de la Virgen del Carrascal, patrona de Cespedosa a la que rinden devoción jóvenes y mayores.

El pastor era muy piadoso y bueno. Como suele suceder, muchos se reían de él, que respondía: “reíros, pero mi cabeza servirá contra el mal de rabia”. Murió y, pasado el tiempo, su cabeza apareció sobre su tumba lo que fue visto como un síntoma de sus palabras. Por eso, la cabeza fue recogida y trasladada al templo parroquial de su pueblo, donde comenzó a ser venerada la cabeza y donde se pidió por la intercesión del pastor Juan por el mal de rabia que, como cabía esperar, solventó.

Desde entonces, apuntala tradición oral, comenzó una devoción a la cabeza santa que se mantiene hoy en pleno siglo XXI y que se vincula directamente con la devoción a la Virgen del Carrascal de Cespedosa. Estudiosos de la localidad pretenden investigar esta vinculación y desarrollar iniciativas para dar a conocer esta tradición. En otros santuarios como el del Castañar de Béjar hay explicaciones de cómo y quien encontró a la Virgen.

Buena idea para hacerlo también en Cespedosa de Tormes con posibilidad, incluso, de recuperar también la antigua romería que se celebraba el 25 de marzo en el entorno de la ermita.