20 junio 2019
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“La radio sigue viva en el mundo”

Justi Miguel mantiene una afición que, además de comunicarle con compañeros de infinidad de países, tiene una función social de ayuda en emergencias

27 feb 2019 / 11:08 H.
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Nada menos que 32 años han pasado desde que un primo suyo le “contagió” una afición que se ha ido convirtiendo en una auténtica pasión y que Justi Miguel, un vecino de Villoruela, sigue practicando a diario como uno de los grandes radioaficionados salmantinos.

“A finales de los 80 compré la primera emisora y recuerdo también que aquí en Villoruela hicimos tres cacerías del zorro, una modalidad que consistía en buscar a un radioaficionado que se había escondido previamente y una de las veces lo hice en una tierra ya cosechada tapando totalmente el coche con la paja y fue una noche increíble”, cuenta Justi Miguel. Camionero de profesión siempre ha llevado emisora de radio, además de las que ha ido sumando hasta montar un increíble estudio en su casa.

“Cuando no había teléfonos móviles las emisoras eran nuestro gran canal de comunicación y, por lo general, los camioneros éramos los primeros en avisar de un accidente para auxiliar a las víctimas”, comenta.

A lo largo de este tiempo la formación ha sido, también, un eslabón importante en su afición superando los cursos “ecocharlie”, “ecobravo” y “ecoalfa”. “Es algo que te va gustando cada vez más, la radio es mucho “cacharreo”, no solo hablar, y disfrutas con ello haciendo tus propias antenas, micrófonos y otros materiales”, reconoce.

Justi Miguel afirma que “la radio sigue viva en el mundo y si nos quedáramos en todo el planeta sin energía sería lo único que sobreviviría para poder comunicarnos”. Su pasión por las ondas le ha llevado a “hacer el mundo” en estos años ya que le quedan apenas unas pocas y recónditas islas con las que establecer transmisiones.

“En una ocasión contacté con una monja andaluza que estaba de misionera en Tanzania y es un recuerdo que siempre llevo conmigo y me hizo mucha ilusión e incluso conservo una tarjeta que me mandó con la imagen de un elefante”.

Justi Miguel establece, también, frecuentes contactos con compañeros radioaficionados que, sobre todo en los meses de abril a junio, participan en expediciones y viajan a islas, algunas de ellas desiertas, con la única compañía de un equipo de radio.

“EA1SAL”, su indicativo en las ondas, sigue muy vivo a día de hoy a pesar de la arrolladora presencia de teléfonos móviles y otros avances tecnológicos. Las ondas, en pleno siglo XXI, siguen cumpliendo una importantísima labor social de comunicación y ayuda mutua.