07 abril 2020
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La Protectora de Animales de Salamanca, bajo mínimos por la cuarentena

Las limitaciones para contar con recursos humanos en la protectora de animales es uno de los principales problemas. Las adopciones y visitas al refugio también se han paralizado

25 mar 2020 / 08:59 H.

La grave crisis del Coronavirus también pasa factura a la Asociación Salmantina Protectora de Animales y Plantas (Aspap) que intenta hacer frente a la situación manteniendo la atención diaria a los perros, gatos y hasta una oveja que tienen en las instalaciones de Pedroso de la Armuña y también a la colonia de gatos del cementerio de Salamanca. Hablamos con Fredes Barbero, su responsable.

–¿Cómo estáis viviendo estos días de cuarentena?

–Nos vemos afectados en muchos sentidos, el primero de ellos en el de venir cada día al refugio aunque es algo muy justificado en el Real Decreto la atención a los centros de protección animal pero hay voluntarios que no tienen coche y que ya no los podemos traer con nosotros como hacíamos antes. Los que tienen vehículo también tienen que venir de uno en uno y el gasto en carburante se duplica.

–¿Cómo tenéis que organizaros ahora?

–Tratamos de no coincidir al mismo tiempo en el refugio. Esta mañana vino una voluntaria y cuando ella se va, vengo yo manteniendo siempre la distancia de seguridad y protegidos con guantes y mascarillas. Son días duros porque los recursos humanos están bajo mínimos y en el caso de las casas de acogida que se prestan a colaborar tampoco podemos ahora andar llevando animales para no poner en riesgo a las personas.

–¿Qué otros problemas han surgido como consecuencia de la pandemia del virus?

–Pues por ejemplo en el tema de suministros, aquí se necesitan a diario productos desinfectantes, sobre todo muchísimos litros de lejía, y la semana pasada justo cogimos el cargamento como solemos hacer una vez al mes pero los días pasan, se va agotando y vas a comprar al súper y no hay. El pienso para los gatos lo traemos de Madrid porque en calidad y precio está muy bien y les llega de una fábrica del País Vasco que sigue trabajando pero con mucha menos gente. Tenemos pagado un pedido para tres meses que no saben cuándo llegará y mientras tanto tendremos que comprarlo aquí y pagarlo casi como un particular.

“Aquí se necesitan a diario muchísimos litros de desinfectante, pero los días pasan y se van agotando y vas a comprar al supermercado y no hay”

–¿La gente se sigue ofreciendo a colaborar?

–Sí, hace unos días nos ha llamado una chica para ofrecernos 25 kilos de pienso para gatos y preguntar cómo nos lo hace llegar y la solución será quedar en un punto de la carretera donde su novio lo dejará y a continuación yo lo recogeré para no tener ningún contacto. En ningún caso me quejo de las medidas que hay que tomar y acatar porque son imprescindibles pero ahora por ejemplo valoras cosas mínimas que antes tenías como ir al cementerio a dar de comer a la colonia de gatos que ahora supone más trabajo porque sólo puede ir una persona y debidamente protegida.

–¿Cómo ve los supuestos alquileres de perros para poder salir a la calle?

–Hay una plataforma que recoge ese tipo de anuncios y es una actitud inconsciente. Por nuestra parte las adopciones y las visitas al refugio están paralizadas. Casos de abandono por miedo al virus no hemos tenido porque los animales no son ni receptores ni transmisores pero sí recogimos de la calle un gato casero con un golpe en la mandíbula compatible con una patada.