11 diciembre 2019
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La joven emprendedora que ha ‘transformado’ el salón municipal de esta localidad salmantina

Rosa González Frades se hizo cargo en octubre de 2018 del centro social de Cantagallo, habilitado en la planta baja de la Casa Consistorial

14 nov 2019 / 09:11 H.

Mi hermana ha llevado el bar de los jubilados de El Cerro, pero yo no había tenido un negocio de este tipo hasta ahora”, relata Rosa González Frades, de 33 años, que gestiona desde octubre del año pasado el bar de Cantagallo, otra localidad que se quedó sin negocios privados, lo que animó al Ayuntamiento a habilitar la planta baja de la Casa Consistorial como bar para poder alquilarlo. Según continúa Rosa, madre de tres niñas de las que dos siguen escolarizadas en Cantagallo (la mayor ya estudia Secundaria en Béjar), “me enteré que lo alquilaban y al ver que no había competencia pensé que muy mal se tenía que dar el negocio ya que el alquiler tampoco era muy alto. Como soy de pueblo y me gusta, me dije, al ataque”.

De eso hace ya un año y Rosa está contenta. Ahora, en otoño, cierra tres días a la semana (de lunes a miércoles) porque, tras el verano, la gente se dedica más a sus huertos y acude menos al bar, pero no se queja, sobre todo, por la gente joven del pueblo, que disfruta allí de sus fines de semana sin necesidad de salir de Cantagallo, de coger el coche y correr otros riesgos. “Tienes que luchar para atraer clientes porque no estás en un sitio de paso y por eso se organizan cosas como la calbotada o el desfile de disfraces de Carnaval. También tengo que agradecer mucho a la gente joven porque hay eventos que organizan aquí, pasan el fin de semana aquí, cenan, se juntan y disfrutan”, explica la joven, que ofrece un servicio de bar y también comida ya que se pueden pedir platos combinados, hamburguesas o similares. Un servicio para los vecinos del pueblo y para los visitantes que, aunque no sean muchos, también los hay por las casas rurales del pueblo. Muchos conocen el sitio y se acercan a tomar algo o comer. Por tanto, el servicio que puso en marcha Rosa hace algo más de un año ha resultado positivo para una localidad como Cantagallo, que llegó a tener afamados establecimientos hosteleros al amparo de la carretera N-630.

LOS DETALLES

Bares y tiendas

Los bares desaparecen en los pueblos, pero las pequeñas tiendas que surtían de todo lo posible, también. Ha habido intentos en alguna localidad turísticas de poner en marcha un bar y tienda, “pero tienes que tener licencias diferentes”, señala una hostelera de la provincia que pensó en hacerlo porque lo había visto en Asturias, pero que aquí resulta difícil por el pago de dos licencias diferentes.

Gastos fijos

Uno de los problemas de los negocios rurales, sobre todo en época de otoño e invierno, es el de los gastos fijos. Hay que pagar la luz haya o no clientes y, como señala Rosa González, en Cantagallo, ahora cierra lunes, martes y miércoles porque el consumo de las cámaras es más elevado que el rendimiento que obtiene.

Lugares originales

Cada municipio es un mundo y aunque sean pueblos separados por unos pocos kilómetros, no tienen nada que ver. Es el caso de Montemayor del Río, muy cercano a Cantagallo, donde hay negocios privados pero el Ayuntamiento promovió la apertura de un restaurante en el castillo y de un mesón junto al río. Ambos son de titularidad pública pero de gestión privada.

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