15 diciembre 2019
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La huella solidaria de Ciudad Rodrigo en Nicaragua

La ONG mirobrigense “Hijos del Maíz” amplía las dotaciones de su escuela con un aula de ordenadores y crea un centro médico para 7.500 pacientes

13 nov 2019 / 15:50 H.

Fernando Sánchez Tendero, sacerdote y presidente de la ONG “Hijos del Maíz”, regresó recientemente de una de sus incursiones filantrópicas en Nicaragua, donde los progresos en materia de educación, sanidad y alimentación han dado sus frutos. Gracias a los proyectos ejecutados 180 adolescentes se benefician de la oportunidad de estudiar. “Es un orgullo para nosotros el que haya una mujer en esa sociedad que pueda acabar sus estudios”, subraya Fernando, al referirse a las chicas de Granada, Nicaragua, que han accedido a la universidad.

En esa misma línea de actuación la educación preescolar en la zona afectada ha incrementado el número de escolares muy positivamente, empezando con 30 desde que se terminara el aula, y contando a día de hoy con 76 alumnos y con los tres niveles completos que comprenden esta etapa de enseñanza. Además los estudiantes disponen de un aula de informática. “Hemos logrado equiparar la edad del niño con el curso en el que tenía que estar”, destaca.

La sanidad también ha dado un vuelco importante con la creación de un centro médico que ha posibilitado pasar de atender a 300 habitantes de la zona ha dar asistencia a casi 7.500 nicaragüenses. “Desde abril del año pasado, debido a la situación política, hubo una crisis que ha afectado a los centros públicos de sanidad, que carecen de muchos recursos”, explica el presidente de la asociación.

En cuanto a las labores de alimentación, “Hijos del Maíz” trabaja junto a una finca gestionada por una empresa que contribuye a la prosperidad de dicha población. Junto a esta iniciativa se suman los beneficios que produce un nuevo comedor en funcionamiento desde hace mes y medio para los trabajadores de la misma, y cuyos beneficios van a la actividad del comedor infantil.

A pesar de los avances sigue siendo necesario trabajar intensamente, dado que la ONG, a la que Fernando califica de “casi familiar”, no recibe apenas subvenciones. No obstante habla de consolidación de los logros alcanzados y mira al futuro con la esperanza de poder iniciar nuevas acciones solidarias. “Podemos ayudar gracias al apoyo de mucha gente de Salamanca y Ciudad Rodrigo y la comarca”.