15 diciembre 2019
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La Diócesis de Ciudad Rodrigo, a punto de desaparecer

El Vaticano aún no ha nombrado prelado para Miróbriga en plena ola de jubilaciones en todo el país

05 nov 2019 / 13:04 H.

La falta de vocaciones que cierra conventos de clausura en Salamanca también afecta a los pastores de la Iglesia católica en España. Las diócesis de Salamanca y Ciudad Rodrigo afrontan su futuro con incertidumbre en medio de una oleada de jubilaciones que provoca que en los tres próximos años una treintena de obispos presenten o hayan presentadoya, aún sin respuesta, su renuncia tras haber cumplido los 75 años. El obispo de Salamanca, Carlos López, cumplió ayer 74 años y deberá presentar su renuncia el 4 de noviembre de 2020, fecha en la que en función de lo establecido en el Código de Derecho Canónico deberá presentar su renuncia. En manos del Papa Francisco quedará aceptarlas o decidir si prorroga su ‘gobierno’ como sucedió con Ricardo Blázquez en Valladolid y en la Conferencia Episcopal que ha permanecido hasta los 78 años.

La inquietud por este panorama es aún mayor en Ciudad Rodrigo donde la Diócesis Civitatense lleva 19 meses sin un obispo fijo tras el retiro temporal, y a la postre definitivo de Raúl Berzosa, y las administraciones apostólicas, primero de Gil Hellín, y hasta la actualidad de Jesús García Burillo. El Vaticano aún no ha decidido un nombre —es una de las tres únicas sedes vacantes del país junto a Zamora y Astorga— y en plena revolución episcopal que tendrá que encabezar el nuevo nuncio apostólico en España, el arzobispo filipino Bernardito Auza, aumenta la incertidumbre sobre el futuro de un territorio canónico de nueve siglos.

El hecho de que el Sumo Pontífice tenga que nombrar nuevo obispo para Salamanca en 2020, en caso de aceptarse la renuncia de López, y que Miróbriga siga sin obispo hace que todo apunte hacia una hipotética desaparición o anexión a Salamanca por su población superior de administración y la importante renovación que se va a llevar a cabo entre los obispos españoles. Esta decisión no sería nueva para la organización territorial de la Iglesia en España que ya ha realizado estas fusiones en diócesis históricas.

Periodistas religiosos especializados a nivel nacional ya dejan caer la posibilidad de que el próximo nombramiento recayera de forma provisional en Ciudad Rodrigo y que, en el momento que López presentara la renuncia a finales del año 2020, el prelado se encargaría del ‘gobierno’ de ambas diócesis con sede fija en Salamanca, tal y como apuntan desde el portal web de información especializada InfoVaticana.

La fusión de las dos diócesis ha estado presente con cada cambio de prelado pero se ha hecho aún más fuerte en la actualidad con la situación de provisionalidad que arrastra Ciudad Rodrigo. Desde el clero salmantino no existe ningún deseo expreso para que se lleve a cabo esta anexión que, a todas luces, supondría una complicación añadida a la ya de por si compleja administración de más de 400 parroquias para los escasos sacerdotes diocesanos que en la mayoría de ocasiones tienen que prolongar la jubilación mucho más allá de lo razonable para llegar sobre todo a las zonas más despobladas.

Si finalmente se produce la anexión, Ciudad Rodrigo también mostraría su rechazo. Como ejemplo, durante el periodo de sede vacante del año 2002 hubo un gran revuelo en Miróbriga ante la posible supresión o su anexión a Ciudad Rodrigo. Entre los obispos con los que ha contado la Diócesis Civitatense consultados por esta cuestión el más claro fue Atilano Rodríguez (2003-11) cuando señaló que un cambio en la organización del territorio exigiría una consulta a sus habitantes antes de ser tomada.

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