28 septiembre 2020
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La alcaldesa que cose mascarillas en tiempos del coronavirus

La regidora de Aldea del Obispo, Rosa Baz, pone música desde el Ayuntamiento a las ocho de la tarde para sobrellevar el confinamiento

25 mar 2020 / 19:32 H.

Vivir en un pueblo pequeño en estos tiempos de crisis sanitaria “se ha convertido en algo que envidian los que tienen que pasar la cuarentena en las ciudades”, asegura la alcaldesa de Aldea del Obispo, Rosa Baz Marcos.

¿Cómo es el día a día de una alcaldesa en Estado de Alarma?

Pues hay cosas que no cambian, porque en los pueblos pequeños los alcaldes tenemos que estar siempre pendientes de todo y ahora, con la situación como está, pues aún más. Hay cosas que debido a las restricciones de movilidad tenemos que hacer solos, como el llevar cloro a la pedanía de Castillejo de Dos Casas, que se habían quedado sin él, y yo misma cargué las dos garrafas en el coche aunque me costó lo suyo para acercárselas.

¿Qué le trasmiten sus vecinos?

Con los vecinos tratamos de tener un contacto casi diario, pero afortunadamente no tenemos en el pueblo a ninguna persona mayor, dependiente, que viva sola, por lo que por ese lado estamos más tranquilos. Aunque como todos, nos cuentan sus miedos, por ellos y por los familiares que tienen lejos, tratamos de animarlos y de sobrellevar lo mejor posible esta situación. También ponemos música desde el Ayuntamiento a las ocho de la tarde, como homenaje a los que están luchando y también para mantener los ánimos en el pueblo.

En Aldea hay residiendo portugueses, ¿qué supone el cierre de la frontera para ellos?

Tenemos un matrimonio portugués viviendo en el pueblo, pero lo están llevando como todos los demás, porque el aislamiento es en las casas y por tanto que esté cerrada la frontera o que estuviera abierta tampoco iba a cambiar gran cosa. Sí que dice que es una pena que teniendo patatas y verduras de un campo propio del otro lado de La Raya tiene que comprarlas, pero como anécdota.

¿Tienen cubiertas las necesidades básicas?

Sí, perfectamente, porque contamos en el pueblo con una tienda de alimentación, que además tiene siempre y ahora también buena carne y buen pescado, tanto que incluso de los pueblos de los alrededores vienen aquí a comprarla.

¿Han realizado alguna petición a las administraciones?

Sí, desde el Ayuntamiento hemos solicitado a la Junta una serie de material de protección personal, guantes, mascarillas y trajes de plástico, porque los jóvenes se han ofrecido a desinfectar allí donde no llegan los bomberos de la Diputación, contando con fumigadoras que les hemos dejado los vecinos, pero ya saben que solo lo podrán hacer cuando estén debidamente protegidos.

¿El ser un pueblo en La Raya es peor en esta situación?

Ni mucho menos, se puede decir que la obligación de aislamiento se lleva mucho mejor, porque aquí muchas de las casas son grandes y además cuentan con corrales o jardines donde poder esparcirse, algo que sin duda echarán de menos los que tienen que pasar este tiempo encerrados en un piso. En mi caso, pienso en mis nietos, los pobres, que viven en ciudades.