08 julio 2020
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Historias de reencuentros en Salamanca. Así fue el primer fin de semana completo de vuelta a las segundas residencias

El primer fin de semana completo tras el estado de alarma llena las carreteras, terrazas y comercios | Guijuelo registra el mercado más multitudinario del mes

29 jun 2020 / 10:06 H.

Una semana después de la finalización del estado de alarma y, por consiguiente, de la llegada de la nueva normalidad, la provincia de Salamanca parece haber recuperado realmente dicha normalidad y también su ambientación. Todos los pueblos de la provincia, independientemente de su tamaño, han comenzado a recibir a sus hijos con destino a las segundas residencias. Las carreteras ya lo atestiguaban el viernes por la tarde y el sábado por la mañana con caravanas en vías secundarias y con las autovías de la provincia como hacía meses que no se veían.

También las localidades grandes como Guijuelo, Peñaranda, Ciudad Rodrigo, Béjar o Macotera, entre otras, notaban ese incremento. Lo han ido haciendo a lo largo de la semana, pero el sábado, día de comercio por excelencia en algunos municipios, la situación fue más notoria. Es el caso de Béjar, donde algunos supermercados tuvieron que abrir todas sus cajas por la afluencia de público o Guijuelo, donde el mercado de los sábados, regulado con medidas de higiene y distanciamiento social, llenó la zona de venta y las calles adyacentes. Fue, decían algunos vecinos, el mercado con más gente de todos los que se han celebrado tras su reapertura.

Los ayuntamientos dictan normas para concienciar sobre el uso de las mascarillas y las normas sanitarias

La situación era general en cualquier localidad con mayor o menor intensidad. En San Esteban de la Sierra, por ejemplo, ya habían regresado al pueblo personas procedentes de Bilbao, San Sebastián, Madrid o Valladolid. En la misma línea, pueblos como Puerto de Béjar registraban la llegada de más visitantes, según explicaba el alcalde, Ángel Miña: “Ya hay bastante gente. Desde el Ayuntamiento intentaremos concienciar que se mantenga la distancia de seguridad y se lleve la mascarilla para cumplir las normas sanitarias”. Una medida que han adoptado mediante bandos y recomendaciones prácticamente todos los ayuntamientos, ya que la mayor movilidad y la llegada de personas procedentes de otras comunidades puede ampliar también los riesgos.

Más repostajes en Macotera junto a venta de bombonas de gas para las casas de verano

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A partir de media mañana del sábado el tránsito en algunas de las carreteras de la comarca peñarandina fue más que notable de vehículos con familias camino de sus segundas residencias en los pueblos y otras que se dirigían a la cabecera comarcal para realizar las compras.

En una de las gasolineras rurales, como es la de Macotera, hubo un sensible aumento de repostajes de combustible, más aún teniendo en cuenta el desplome de ventas que han venido padeciendo durante todo el confinamiento, y también los clientes demandaron bombonas de gas para las casas de verano y garrafas de gasolina para los cortacésped y otras máquinas de desbroce con las que limpiar terrenos y patios.

Destacó, además, el estricto cumplimiento de las normas como el uso de mascarillas y geles desinfectantes por parte de los recién llegados de otras zonas de España como Madrid, Cataluña o el País Vasco, entre otras.

Gran ambiente en las plazas, establecimientos comerciales y terrazas de Peñaranda

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El último fin de semana del mes de junio llenó de ambiente la localidad peñarandina, donde se notó una destacada afluencia de público en las plazas, en los establecimientos comerciales y en las terrazas de los bares.

La llegada de gente a las segundas residencias de los pueblos de la comarca y de la vecina Moraña abulense, así como de otros visitantes de fin de semana, se notó en Peñaranda sobre todo para hacer las compras en supermercados y otras tiendas de alimentación y también a la hora del aperitivo en las zonas donde se concentran las terrazas, como por ejemplo la plaza Nueva.

Hostelería y comercio fueron, por tanto, los dos sectores que más notaron esta vuelta a la normalidad tras los duros meses de parón económico por la pandemia del COVID-19.

Mascarillas y geles hidroalcohólicos formaron, también, parte del nuevo día a día en esta etapa recientemente estrenada.

“En condiciones normales estaríamos aquí en mayo”

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En condiciones normales estaríamos aquí desde primeros de mayo”, explica desde su casa de Cristóbal Jacinto Cubino Hernández, quien llegó hace quince días desde su domicilio en los Bajos Pirineos franceses, a unos 150 kilómetros de Irún. Él y su mujer, María Magdalena Balula Almeida han sido los primeros en llegar al pueblo procedentes de Francia.

Podrían haber venido antes, reconoce Jacinto, ya que “siendo español, con la nacionalidad y el DNI españoles y residencia aquí, no tenía ningún problema”. Pese a ello, antes de emprender la marcha llamó a la Comisaría de Irún para preguntarlo y la respuesta fue positiva. Dos días antes de partir se hicieron los tests para asegurarse y llegar al pueblo con tranquilidad, pero no hizo falta porque, como añade, “no hemos salido de casa más que para comprar en Béjar. Estamos en el paraíso aquí. Al pueblo no hemos bajado y al bar, que está en frente, tampoco”. De hecho, al llegar, explica Jacinto, que el alcalde de la localidad, Antonio Luengo, le pidió que mantuvieran unos días de cuarentena y lo hicieron sin problema. Aprovecharon para limpiar toda la finca “que estaba llena de hierba” y para sembrar un pequeño huerto allí mismo.

“Estamos jubilados y pasamos el verano aquí. Venimos de mayo a septiembre y el invierno lo pasamos en Francia”, explica Jacinto Cubino, quien marchó a Francia con 10 años y está a punto de cumplir los 68. Pese a ello, siempre ha estado vinculado a su pueblo y tiene incluso unos consuegros que viven en frente en el pueblo pese a que sus hijos nacieron en Francia. Tiene familia en el país vecino, pero otro de sus hijos vive en Valladolid, por lo que el matrimonio aprovecha los viajes entre Francia y Cristóbal para realizar una parada y ver a sus hijos. Está muy unido a su pueblo y su cita es ineludible. Eso sí, señala que él ha podido venir este año porque dispone de una amplia finca que era un prado, donde ha podido construir su casa, su jardín y su huerto. Si su vivienda hubiera estado en el pueblo, sin patio ni jardín y con la puerta directa a la calle, quizás no hubieran venido este verano por toda la situación creada por la pandemia del coronavirus. Pero no es así y, como concluye, “disfrutamos de todo esto porque lo hemos hecho con nuestras manos y todo con mucho cariño”.

Familias afincadas en el País Vasco regresan a su segundo hogar en Agallas

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Hace 45 años que el sagallejo Tomás Rubio Álvarez dejó su pueblo natal, con tan solo 15 años, para labrarse un futuro en el País Vasco. Ahora, jubilado a sus 60 años, con mujer y dos hijos, acude a la localidad salmantina.

“Vengo todos los años siempre que puedo”, señala. Aunque no ha sido posible acudir en fechas como Semana Santa, hace ya casi una semana que regresó a su segunda residencia en el municipio, junto a su mujer, en un trayecto con tráfico sorprendentemente fluido.

“Mis hijos vendrán en agosto, y nosotros vamos y venimos con frecuencia”. Explica que sus hijos, aunque también residen en el País Vasco y trabajan allí, llenan las calles de Agallas cada verano, participando en las fiestas patronales y haciendo uso de la piscina municipal.

“El no tener fiestas influye, uno viene con una ilusión, pero es lo que toca”, lamenta. Asegura que “aunque miedo siempre hay”, respetando las medidas de seguridad como el uso de mascarilla y la distancia, no hay motivos para recluirse allí.

Los hoteles rurales comienzan a recibir los primeros clientes

Los hoteles rurales, al igual que sucede con las casas rurales, han comenzado a recibir a sus primeros visitantes tras la reapertura de las instalaciones.

Es el caso de San Miguel de Valero, donde, desde el miércoles, se han alojado los primeros clientes procedentes, sobre todo, de Madrid, aunque también en estos días ha habido usuarios de la provincia de Badajoz.

El entorno natural, con la posibilidad de disfrutar de multitud de rutas e itinerarios, de montar en bicicleta o recorrer cercanos conjuntos históricos, sin olvidar de la gastronomía, suponen importantes atractivos para que los visitantes opten por visitar la provincia. En San Miguel, por ejemplo, ya había reservas tanto para comer como para alojarse desde la semana pasada, aunque la actividad comenzará el miércoles, según indicaba Félix García.

Incluso en Guijuelo hay reservas ya. Según señala Adela Marcos Torres, su hotel tiene clientes para septiembre, fundamentalmente del norte.