Los grandes Ayuntamientos del alfoz, en pie de guerra contra el «basurazo»
La repercusión de la subida podrá superar en algunos casos entre el 40 % y el 45 %. Critican la falta de un sistema que indique cómo objetivar la basura que se tira en una casa.
Carbajosa de la Sagrada
Lunes, 27 de octubre 2025, 20:33
Una postura de protesta, sin fisuras, contra el «basurazo» es la que mantienen los regidores de las localidades de Santa Marta de Tormes, Carbajosa de la Sagrada, Villamayor de Armuña, Guijuelo y Doñinos de Salamanca. Se trata de cinco localidades no mancomunadas que cuentan con más de 45.000 vecinos en total y que deberán aplicar, desde el 1 de enero de 2026, la nueva tasa de las basuras, por la que se realiza la trasposición de una normativa europea que afecta a todos los municipios del país.
«Es una imposición directa del Gobierno central, que nos obliga a todos los Ayuntamientos a repercutir el 100 % del coste real de la basura a los vecinos», explicó el regidor de Carbajosa de la Sagrada, Pedro Samuel Martín.
«En Carbajosa, el Ayuntamiento recauda de las tasas de basura 180.000 euros y el coste real son 400.000. La diferencia hasta ahora la asumía el Consistorio para no gravar a los vecinos y, durante años, se han mantenido las tasas congeladas. Ahora nos obligan a repercutirla completa en los vecinos» reseñó el regidor carbajoseño.
En el mismo sentido se manifestó el primer edil de Villamayor, Ángel Peralvo: «Repercutirla en los vecinos va a generar problemas, porque si se hace por metros cuadrados de las viviendas a unos les subirá y a otros les bajará. En Villamayor, el incremento, de aplicarlo, puede suponer hasta un 50 % de subida. No nos dicen qué criterios se deben utilizar, y eso llevará a que nos impugnen las tasas».
Combativo también se manifestó el alcalde de Santa Marta, David Mingo: «La tasa supondrá un aumento sustancial para los vecinos en una partida que, hasta ahora, asumíamos en parte los Ayuntamientos. La norma europea no dice que se tenga que derivar el 100 % de la tasa al usuario, sino que el algo que ha decidido el Gobierno de España. Atenta contra el principio de autonomía local, es mentira que la directiva europea obligue a repercutir el 100 % al usuario y además, se van a articular medidas para trasladar al Gobierno Central nuestro rechazo. El dinero donde más vale es en el bolsillo del contribuyente».
En el mismo sentido se posicionó el regidor de Doñinos, Agustín Rodríguez: «Tocará subir entre un 40 y un 45 % la tasa a los vecinos y no queremos hacerlo».
En el caso del Consistorio de Guijuelo, los datos aportados por su alcalde, Roberto Martín, indican que se ingresan 724.000 euros por la retirada de basura, que tiene un coste real de 923.000 euros.
«El Ayuntamiento, hasta ahora, asumía casi 200.000 euros, que pasará a ser obligatorio repercutir al ciudadano. Y además, también tenemos muchas empresas».
Una de las quejas comunes es la falta de un sistema que indique como objetivar la basura que se genera en una vivienda, puesto que no hay una fórmula para ello. En algunos Ayuntamientos de otros puntos del país se han decantado por tener como referente el consumo de agua y, en otros, los metros cuadrados de las viviendas, pero no hay una ninguna norma estandarizada.
Otro de los problemas a los que se enfrentan es que los recibos, en algunos casos, son trimestrales y, en otros, semestrales. En este último caso, se daría la circunstancia de que el primer pago se realizaría a finales de 2026, aunque la norma entre en vigor el 1 de enero.
Otro escalón de dificultad lo marcan los calendarios de pagos fraccionados que aplican los Ayuntamientos a sus vecinos, con hasta 3 pagos, por ejemplo, para el IBI.
Evitar que el pago del «basurazo» coincida con los fraccionamientos ya establecidos preocupa a los Consistorios, que quieren evitar que se acumulen los recibos municipales y deberán reordenar los calendarios del contribuyente.